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Un artista construye un velero en un museo barcelonés

El mito de Fitzcarraldo, el protagonista de la homónima película de Werner Herzog empeñado en la loca empresa de atravesar una montaña con un barco, revive en el Centro de Arte Santa Mónica (CASM) de Barcelona de la mano del artista Martí Anson (Mataró, 1967). Su proyecto es casi tan descabellado como el del personaje que homenajea en el larguísimo título: Fitzcarraldo. 55 días trabajando en la construcción de un velero Stela 34 en el CASM. Como éste indica, el artista intentará llevar a cabo el ensamblaje de un barco prefabricado en el claustro del Santa Mónica, durante el periodo que durará la exposición, es decir hasta el 6 de marzo.

A diferencia del Fitzcarraldo de Herzog, Anson sabe de antemano que su intento está abocado al fracaso y no le importa reconocer su inutilidad. De hecho, éste es precisamente el sentido de la operación: reflexionar sobre el significado del arte y su finalidad. "Anson plantea la paradoja del arte. El producto de un gran esfuerzo por parte del creador conduce a un no-resultado, a una obra que sólo es comprensible por sí misma y que subraya la aparente falta de utilidad del arte", explica Ferran Barenblit, director del Santa Mónica y comisario del proyecto.

Con este trabajo Anson da una vuelta de tuerca a una de las líneas que ha ido desarrollando a lo largo de toda su trayectoria: generar incertitudes y expectativas. "Me gusta jugar con la frustración del espectador y romper con la alienación de la relación entre el público y el arte", asevera el artista. El proceso de construcción del velero se retransmitirá, a través de una webcam, en centros de arte en Bilbao, Los Ángeles, Columbus e Hiroshima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de diciembre de 2004