La UMA entrega el premio Victoria Kent por una obra sobre la mujer y la masonería

Cada año, y ya van 15, la Universidad de Málaga concede un galardón poco conocido, el Premio de Investigación Victoria Kent, al que pueden concurrir obras inéditas que aborden el estudio de la mujer desde cualquier disciplina científica. El premio de este año, dotado con 2.000 euros, se entrega hoy en el Rectorado, y ha recaído en la profesora de la Universidad de Salamanca Natividad Ortiz Albear, por La mujer en la masonería española, obra que será publicada en la colección Atenea, de la propia UMA, que ya tiene más de 40 títulos.

"Es el único premio en la universidad española que saca a luz obras inéditas sobre las mujeres", asegura Dolores Ramos, coordinadora del Seminario de Estudios Interdisciplinares de la Mujer de la UMA, que convoca el galardón. Ramos, catedrática en Historia Contemporánea, fue una de las fundadoras del Seminario, en 1988. "Surge de un núcleo de cuatro o cinco historiadoras de la Facultad de Letras, muy sensibilizadas por la situación académica y la falta de visibilidad de las mujeres en todo el campo de conocimiento de la historia", cuenta. Su primer acto fue un homenaje a la republicana malagueña Victoria Kent, que da nombre al premio. Kent fue la primera abogada que ejerció en España, y antes de exiliarse a causa de la Guerra Civil, fue diputada y directora de Prisiones.

Plataforma de debate

Esta plataforma de debate fue creciendo, con profesoras de otras áreas, y en la actualidad la componen una treintena de mujeres de distintas facultades. "Hay profesores que colaboran con nosotros", dice Ramos, pero "el núcleo fundacional y de funcionamiento está compuesto por mujeres. Es una cuestión de sensibilidad". Sin embargo, la participación masculina en los estudios de género creados por el seminario es cada vez mayor, afirma. Así, en la asignatura de libre configuración Historia de las mujeres en la modernidad y la contemporaneidad, que se oferta desde hace cinco años, "la demanda está absolutamente equilibrada", aunque al principio los varones sólo eran el 20% o el 30% de la clase. En menor proporción, también participan alumnos en el programa de doctorado sobre relaciones de género en el ámbito mediterráneo.

Ortiz Albear habla en su discurso de la necesidad de "reescribir la historia sobre nuevas e ineludibles claves", cuestión en la que coincide Ramos. "La educación sigue siendo androcéntrica, los temas se explican desde el punto de vista del hombre, y no de cualquiera, sino de un hombre blanco, de clase media-superior y con cierto estatus económico. Todo lo demás es periférico, y eso oculta muchas cosas", explica. "Una consecuencia de ese no estar en el mundo es que lo que no existe no se valora, esa mirada androcéntrica va ligada a actitudes sexistas, se refleja en el lenguaje, en los roles y en las relaciones sociales entre hombres y mujeres", advierte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de diciembre de 2004.

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