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Reportaje:

La huella olvidada de Guerra Civil

Una comisión cívica de Alicante propone al alcalde iniciativas para rescatar los escenarios de la fraticida contienda

Los nombres de algunas calles de Alicante todavía ensalzan y recuerdan con sus nombres a generales franquistas y episodios tristes de la Guerra Civil. Pocos alicantinos saben que la calle Tucumán, antes de Mariana Pineda, junto a la Diputación, lleva este nombre en recuerdo al avión destructor argentino que primero bombardeó Alicante y luego sirvió de huida a dirigentes franquistas refugiados en el consulado argentino de esta ciudad. Sin embargo, pese a que en Alicante concluyó la Guerra Civil y fue el último testimonio republicano, la ciudad carece de un monumento que inmortalice estos hechos y rinda homenaje a las víctimas de la contienda.

Ante esta realidad, la Comisión por la Recuperación de la Memoria Histórica presentó al alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, del PP, más de 600 firmas solicitando la instalación de un monumento que rescate del olvido a las víctimas de la sublevación militar de 1936.

Se propone levantar un monolito en memoria de los civiles ejecutados sin garantías jurídicas

Entre los promotores de la iniciativa figuran una amplia representación de intelectuales alicantinos, como el pintor Arcadi Blasco, el escritor Enrique Cerdán Tato, el historiador Francisco Moreno, el ex fiscal, Miguel Gutiérrez, el poeta y sindicalista Manuel Parra, el mítico locutor de Radio París, en el exilio, Julián Antonio Ramírez, y el librero Luis Pesquera. Ellos, con el apoyo de otras entidades, solicitan al Ayuntamiento que se levante en el puerto de Alicante un monumento que sirva de homenaje "a cuantos se vieron atrapados en el puerto de Alicante, que no pudieron huir, en marzo de 1939", cuando las tropas del general Franco tomaron la ciudad.

Al mismo tiempo instan al gobierno municipal a levantar un monolito en el denominado Campo de los Almendros, situado en la zona de la Goteta donde recientemente se ha abierto un centro comercial, que se convirtió en una zona de represión en la que decenas de civiles "fueron juzgados, condenados y ejecutados sin las mínimas garantías judiciales", según indicaron en un comunicado los representantes de la Comisión Cívica.

Una última propuesta es la creación de una comisión que revise los nombres del callejero de la ciudad de Alicante "para evitar la permanencia en ellas de personas que se distingan por sus ideas totalitarias", argumenta la comisión.

A juicio de los promotores de la iniciativa llegó el momento de recuperar "sin ánimo de revancha, ni venganza, sino de concordia y de restablecer la memoria histórica", apuntó Julián Antonio Ramirez, una etapa importante de la historia de la ciudad. "Hay que afrontar estos hechos con serenidad, verdad histórica sin ninguna manipulación por el franquismo", agregó el historiador Francisco Moreno, durante la presentación de las actividades. Enrique Cerdán Tato destacó la importancia que Alicante tuvo durante los últimos días de la Guerra Civil y matizó que todas estas iniciativas se plantean "nunca para la venganza, sino para la memoria". Arcadi Blasco avanzó que tienen preparada una propuesta para levantar un gran monumento en la bocana del puerto de Alicante, de 40x50 metros, que se vea desde el turístico paseo de la Explana y el paseo marítimo para recordar aquel episodio histórico y la huida de miles de republicanos y la muerte de otros.

En el puerto de Alicante, recuerdan en el comunicado remitido al alcalde Díaz Alperi, se produjo "el último acto de esta horrorosa contienda fraticida", donde "muchos españoles que habían defendido con las armas y con sus ideas al Gobierno legítimo de la República se vieron obligados a embarcarse con destino a un exilio del que la mayoría no regresaría".

Los miembros de esta comisión cívica, que apoyan también los sindicatos CGT, UGT, CC OO, STE-PV, los partidos PSPV, IU, PCE, PCPE, y la Asociación de Amistad Hispano Cuba, entre otros colectivos, insisten en la conveniencia de avanzar más en las investigaciones históricas sobre estos episodios. Así por ejemplo, recuerdan cómo el bombardeo del Mercado Central, que provocó cientos de muertos, lo acometieron aviones italianos y cómo algunos estudios indican que la plaza de toros también se convirtió en un improvisado campo de concentración. Por este colectivo de intelectuales defiende que se pongan en marcha unas medidas "destinadas a dar a conocer a la población y a quienes la visitan unos lugares de la memoria, de los últimos momentos de la Segunda República Española".

La propuestas de la comisión cívica se debatirán en el pleno del Ayuntamiento el próximo martes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de diciembre de 2004