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Telecom Italia prepara la compra de su filial de móviles por 20.000 millones

La compañía telefónica controlada por Pirelli y Benetton persigue sanear sus cuentas

Telecom Italia prepara la compra del 44% que aún no controla de TIM, su filial de móviles, en la mayor operación que se produce en el sector de telecomunicaciones este año. El antiguo monopolio telefónico, controlado ahora por Pirelli y la familia Benetton, está dispuesto a pagar cerca de 20.000 millones de euros, en dinero en efectivo y acciones, aunque los detalles de la operación no se conocerán hasta hoy. Con esta compra, Telecom Italia persigue hacerse con la poderosa caja de la filial de móviles, un negocio en alza frente a la telefonía fija, para sanear sus cuentas.

Viaje de ida y vuelta en el sector de las telecomunicaciones. Los antiguos monopolios telefónicos vendieron hace unos años mediante colocaciones en Bolsa una parte de sus entonces nacientes filiales de telefonía móvil. Se trataba de financiar los planes de expansión y hacer frente a la competencia de cara a la liberalización. Así ocurrió en Reino Unido (BT y Mmo2), Alemania (Deutsche Telekom y T-Mobile), Francia (France Télécom y Orange) y España (Telefónica y Móviles). En Italia, Telecom Italia se desprendió de una parte importante de su filial Telecom Italia Mobile (rebautizada por sus siglas TIM) en 1995.

Pero resultó que las filiales de móviles crecieron a mucho mayor ritmo que la sociedades matrices dedicadas a la telefonía fija. Mientras crecían los clientes y los beneficios de las operadoras de telefonía celular, los antiguos monopolios ven como se estancan el número de líneas fijas y como aumentan su deuda. Por eso, ahora les resulta muy atractivo recomprar aquellas acciones para sanear sus cuentas apuntándose todos los beneficios en el balance, y asegurándose los réditos futuros. France Télécom gastó 6.600 millones de euros en abril para comprar el resto de Orange que no controlaba. y Deutsche Telekom ofrece 2.900 millones de euros por su división de Internet, T-Online.

Ése es el movimiento que está punto de emprender Telecom Italia. La operadora está dispuesta a comprar el 44% de su filial que no controla, en una operación valorada en 20.000 millones de euros. Se estima que las dos terceras partes de ese dinero sería en pago en efectivo a los accionista de TIM, con una prima del 6% sobre la cotización con la que cerró el pasado viernes, y el resto mediante acciones procedentes de una ampliación de capital, según han informado diversos medios italianos.

La fusión serviría a Telecom Italia para reducir su deuda a medio plazo gracias a la poderosa capacidad de generar caja de TIM, aunque como es obvio, a corto plazo, aumentaría la deuda hasta los 40.000 millones desde los 30.000 millones actuales. Y es que, como ya ocurriera cuando Olivetti compró a la privatizada Telecom Italia, el pez chico se come al grande. TIM ganó el pasado año 2.342 millones de euros y su capitalización bursátil es de 44.280 millones de euros. Cifras ambas que superan a las de Telecom Italia cuyo beneficio en 2003 fue de 1.192 millones y su valor actual en Bolsa es de 43.110 millones de euros.

Accionistas de control

La operación plantea también problemas entre los principales accionistas que quieren seguir manteniendo el equilibrio de poderes en la nueva sociedad que resulte de la fusión. Telecom Italia está controlada por la sociedad Olimpia (que absorbió Olivetti en 2001), que posee el 17% del capital. A su vez, Olimpia está dominada por Pirelli (que preside Marco Tronchetti, presidente también de Telecom Italia), con el 50,2% del capital. Los otros dos accionistas significativos son la familia Benetton, que posee el 16,8% a través de Edizione Holding, y el financiero Emilio Gnutti (sociedad Hoppa), que tiene otro 16%.

Los detalles de la operación pueden conocerse hoy, una vez que se reúnan los consejos de los accionistas implicados. La Bolsa de Milán ha suspendido hasta mañana la cotización de Telecom Italia, TIM, Pirelli y su accionista Camfin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 2004