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El Congreso argentino debate la reforma laboral de Milei en medio de una huelga masiva

Una protesta de los sindicatos paraliza la actividad, mientras la Cámara de Diputados avanza hacia la aprobación del proyecto

Una protesta por las feformas laborales frente al Congreso Nacional de Argentina, este jueves.Alessia Maccioni (REUTERS)

Argentina amaneció este jueves paralizada por una huelga de la principal central obrera contra la reforma laboral, que está cerca de sancionarse en el Congreso. El proyecto de ley, que es la apuesta más fuerte del presidente Javier Milei para el inicio del año, habilita la extensión de la jornada laboral hasta 12 horas diarias, abarata los despidos y reduce los aportes patronales, entre otras medidas.

La reforma se debate en Diputados desde las dos de la tarde (hora local), luego de haber recibido el visto bueno de la Cámara de Senadores la semana pasada. De todos modos, de ser aprobada, deberá volver a ser revisada en la cámara de origen porque se le introdujo una modificación clave. Por presión de los aliados de Milei, que amenazaron con no acompañar la iniciativa, se eliminó un artículo que reducía hasta en un 50% el salario de trabajadores de baja por enfermedad o accidente. Esta modificación entorpeció el proceso de sanción del proyecto, que el Gobierno pretendía completar esta semana para exhibirlo como un triunfo en la apertura de sesiones ordinarias, el 1 de marzo.

Del mismo modo que ocurrió la semana pasada, la discusión se desenvolvió durante la tarde en un contexto de alta conflictividad. Hubo manifestaciones en todo el país, con epicentro en la plaza frente al Congreso de la Nación, donde las fuerzas de seguridad reprimieron con camiones hidrantes y gas pimienta a un grupo pequeño de manifestantes alborotados y detuvieron a al menos once personas por “daños”, “resistencia a la autoridad” y supuesta tenencia de objetos punzantes.

Javier Milei ha seguido la situación desde el extranjero; viajó por vez número 15 a Estados Unidos para ratificar su alineamiento incondicional con Donald Trump y asistir a la reunión inaugural de su Junta por la Paz para Gaza. Desde Washington —donde cantó Burning love a viva voz y comprometió la cooperación de los Cascos Blancos argentinos en las misiones que se requieran—, Mieli compartió un tweet de la diputada oficialista Lilia Lemoine con un video en el que se ve a la kirchnerista Florencia Carignano desenchufando micrófonos “para frenar la sesión”. La jornada abundó en episodios exacerbados de este tipo. El diputado kirchnerista Horacio Pietragalla, por caso, comparó el proyecto con la esclavitud y se acercó hasta el estrado del presidente de la Cámara para entregarle una cadena.

El anuncio el miércoles de la histórica empresa de neumáticos Fate de cerrar su planta en el conurbano de Buenos Aires y despedir a sus 920 empleados, alegando “cambios en las condiciones de mercado” propiciados por Milei, sumó tensión al día y atizó la resistencia de los sindicatos. La Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera del país y convocante de la huelga, aseguró que la medida de fuerza de 24 horas —la cuarta desde que Milei llegó a la Casa Rosada, en diciembre de 2023— tuvo un seguimiento del 90%. Afectó a todo tipo de actividades, desde la administración pública, la industria y el comercio exterior hasta el transporte de pasajeros. Las aerolíneas cancelaron unos 400 vuelos, lo que afectó a cerca de 64.000 pasajeros, de acuerdo a datos de la Cámara de Líneas Aéreas de Argentina, y la Universidad Argentina de la Empresa calculó pérdidas de 489 millones de dólares por la huelga, equivalente a un 20% de la producción diaria del país.

Jorge Sola, uno de los tres secretarios generales de la CGT, aseguró que desde que Milei está al frente del Ejecutivo se pierden 400 puestos de trabajo formales al día, con un “rompimiento del tejido social y productivo”. Sostuvo que el proyecto que reforma la normativa laboral —vigente, con modificaciones, desde 1974, cuando gobernaba el peronismo— no tiene nada de “modernización laboral” sino que implica “un retroceso de 100 años” en materia de derechos.

En representación del Gobierno, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, calificó como “extorsivo” el comportamiento de los sindicalistas. “Por algo la gente los odia, tienen 80% de imagen negativa, y cómo no van a tener esa imagen si lo único que hacen es complicarle la vida al trabajador”, dijo el ministro, entrevistado en un canal de streaming.

La nueva legislación contempla, entre otros puntos, la creación de un fondo para indemnizaciones a costa de desfinanciar la Seguridad Social y la eliminación del pago obligatorio de las horas extras. Impone también límites al derecho a huelga, al establecer servicios mínimos del 75% para los sectores esenciales, que abarcan gran parte de las actividades: salud, educación, transporte, energía y agua.

La argumentación del Gobierno es que la reforma “modernizará” la legislación laboral y contribuirá a dinamizar el mercado de trabajo asalariado formal, estancado desde hace más de diez años. De hecho, el ministro de Economía, Luis Caputo, se mostró sorprendido en las redes por la falta de euforia entre los grandes empresarios tras la aprobación en el Senado. “Les bajamos las cargas patronales un 85% para los nuevos empleos y no se habla del tema. Ninguna cámara festeja, nada. ¡No salgo de mi asombro!”, escribió.

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