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Muere en Suiza la británica que logró permiso del juez para un suicidio asistido

Una mujer británica que obtuvo permiso del juez para viajar junto a su marido a Suiza y someterse a un suicidio asistido logró finalmente acabar con su vida, informaron fuentes de la policía. La mujer, de 66 años, sufría una enfermedad degenerativa del cerebro y falleció el miércoles en una clínica zuriquesa de la organización Dignitas. La paciente se quitó la vida con una combinación letal de fármacos, que la adormeció antes de provocarle la muerte durante el sueño.

La británica había ganado una batalla ante los tribunales británicos al conseguir que el juez anulase una prohibición temporal que la impedía salir del país. El esposo de la suicida se expone, sin embargo, a persecución judicial a su regreso a este país, donde ayudar a un suicidio está castigado con pena de cárcel, que puede llegar hasta 14 años. La mujer padecía ataxia cerebral, enfermedad incurable diagnosticada en 1997, y había estado mientras tanto al cuidado de las autoridades sanitarias locales, que recurrieron a la justicia para clarificar el caso.

El suicidio asistido es legal en Suiza, adonde han viajado más de veinte ciudadanos británicos para acabar con su vida desde que se creó Dignitas en 1998.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de diciembre de 2004