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Crítica:

El príncipe incómodo

El atractivo del hermano oculto de Felipe II hace coincidir dos biografías sobre don Juan de Austria en las librerías. Una marcada por el intimismo. Otra, fruto de la investigación.

La figura de don Juan de Austria es una de las más atractivas de la historia moderna de España. Hijo natural de Carlos V y por ello condenado a vivir a la sombra de su poderoso hermano Felipe II, general victorioso en la guerra de Las Alpujarras, comandante en jefe de la flota de Lepanto, esforzado reconquistador de Túnez, brillante cortesano en Nápoles, fiel servidor en el conflictivo escenario de Flandes y héroe prematuramente muerto en tierras belgas a la temprana edad de 31 años. En suma, una intensa vida jalonada de hazañas militares a la que un triste final pone la nota melancólica que permite la elegía y la leyenda.

De ahí que no resulte extraño que casi al unísono reaparezcan en los escaparates dos obras con el objetivo de reconstruir la biografía del celebrado personaje. El libro de José Antonio Vaca de Osma, embajador, académico y publicista, tiene como principal mérito la pasión por el personaje. Así, siguiendo un estricto orden cronológico, el autor nos permite acercarnos a los primeros pasos de don Juan de Austria, a sus andanzas entre Cuacos y Yuste cuando todavía era Jeromín y a la secuencia de los amores siempre episódicos del "príncipe inconstante", para seguidamente pasar a la narración de sus principales hechos en la guerra y en la política, desde la revuelta de los moriscos hasta sus últimas empresas en Flandes. Una aproximación cálida en la que la figura del héroe se destaca luminosa frente a un telón de fondo oscurecido por la permanente enemistad de sus antagonistas.

DON JUAN DE AUSTRIA. UN HÉROE PARA UN IMPERIO

Bartolomé Bennassar

Temas de Hoy. Madrid, 2004

256 páginas. 12,50 euros

DON JUAN DE AUSTRIA

José Antonio Vaca de Osma

Espasa Calpe. Madrid, 2004

364 páginas. 17,43 euros

Sin embargo, este mismo fervor por el biografiado limita el valor de la obra. En efecto, por un lado, el análisis del contexto histórico peca de cierto simplismo al explicar en muchas ocasiones la complicada realidad política de la época por medio de los sentimientos de los individuos, ya sea el recelo de Felipe II, ya sea el resentimiento de Guillermo el Taciturno. Por otro, algunas de las afirmaciones del libro suscitan serias dudas, bien porque sin discusión se den por demostrados hechos controvertidos (como el fomento por parte de Antonio Pérez y de la princesa de Éboli de la resistencia flamenca, que "para ellos podía ser un negocio"), bien porque, tras el oportuno debate de las alternativas, se opte por la variante más novelesca en otras cuestiones inciertas (como la teoría del envenenamiento como causa de la muerte del protagonista), bien porque se acojan en sus páginas meras leyendas, como el espontáneo toque fúnebre de las campanas de Velilla del Ebro. Finalmente, el texto despide un aroma de literatura histórica de otros tiempos, tanto por su anticuado utillaje conceptual como por su tono épico, rayano en el maniqueísmo ("el astuto Pérez frente al candoroso Don Juan") cuando no en la pura hagiografía del "príncipe caudillo", tratado como "ser egregio" o como "hombre señalado por la Providencia".

Muy diferente se ofrece la

biografía firmada por Bartolomé Bennassar, un historiador profesional de reconocido prestigio.El libro del hispanista francés tiene la virtud de realizar una atenta relectura de todo el material de primera mano disponible y de apoyarse en todos los autores que previamente se han ocupado tanto del personaje como del periodo histórico. La figura de don Juan de Austria aparece así desvelada en todos sus aspectos, especialmente aquellos más revestidos de misterio y más rodeados de polémica. Así, se discuten las diferencias entre ambos hermanos: ¿un "rey prudente" frente a un "príncipe imprudente" o un "príncipe incómodo" para un "rey celoso"? Del mismo modo se valora matizadamente su actuación como estratega: si Don Juan supo cumplir su cometido en la fase final de la cruel guerra de Las Alpujarras, su gloria militar está estrechamente vinculada a la trascendental victoria sobre los turcos, mientras que en cambio la campaña de 1572 no obtuvo los resultados esperados en parte a causa de su indecisión. En la consideración de sus cualidades como político, aunque el autor se suma a la serie de los que, posiblemente con razón, han reprochado a Don Juan cierta falta de visión de conjunto, también alega en su descargo que sus talentos en este campo no pueden ser apreciados con claridad, pues sus poderes siempre estuvieron condicionados por las circunstancias, especialmente en los Países Bajos, donde la obligada aceptación del Edicto Perpetuo limitó drásticamente su capacidad de acción. Del mismo modo, el autor se mueve con extremada discreción ante asuntos tan debatidos como el asesinato de Escobedo o la muerte del héroe, provocada con mucha probabilidad por causas estrictamente naturales. Hay que decir, por último, que al impecable rigor académico hay que sumarle la calidad de la pluma del historiador (y ocasional novelista, que este mismo año nos ha ofrecido su sugestiva ficción Todas las Colombias) para componer una de las mejores biografías sobre el vencedor de Lepanto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de diciembre de 2004

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