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Fomento promete un acceso al 'nuevo Barajas' que evita cruzar el pueblo

A pesar del trazado alternativo, quienes rehúsen pagar peaje tendrán que dar un rodeo

El Ministerio de Fomento garantiza "plenamente" que los conductores que no quieran pagar peaje para acceder a la nueva terminal del aeropuerto de Barajas "dispondrán de una vía de acceso de gran capacidad gratuita" que no atraviese el casco urbano del pueblo. El trazado de esta vía, sin embargo, no evitará que los vehículos tengan que llegar primero a las antiguas terminales del aeropuerto, desde donde se construirá la nueva vía, lo que supone un rodeo considerable en comparación con el acceso directo que ofrecerá, previo pago, la autopista del futuro Eje Aeropuerto.

Acceder a la nueva terminal del aeropuerto tendrá un coste: un peaje de 1,20 euros, según Fomento, y "un poco más" según un portavoz de la constructora OHL, adjudicataria de la autopista Eje Aeropuerto Madrid-Barajas. A cambio, el conductor podría recorrer en "ocho minutos" esta autopista que dará acceso a la nueva terminal, según la empresa.

Por otro lado, la opción sin peaje -de obligada existencia por ley- supone dar un rodeo considerable, independientemente de cuál sea la carretera de origen, que obliga a pasar por las antiguas terminales para acceder a la nueva. Pese a eso, Fomento garantiza que los conductores contarán con un nuevo acceso "gratuito y de gran capacidad" para llegar a la nueva terminal.

Este acceso, que según un portavoz del ministerio transcurrirá desde la terminal 3 hasta la nueva a través de un nuevo túnel que comunicará con el eje norte-sur (la nueva autopista), tiene la ventaja de no atravesar la muy transitada avenida de Logroño, en el centro de Barajas. Esta última opción ya fue criticada por el PSOE en septiembre de 2003, al considerar que abocaría a los conductores a sufrir atascos y fomentaría el uso de la vía de peaje, lo que sería una forma de "privatizar" los accesos a la futura terminal.

Dudas

Fomento, sin embargo, no pudo aclarar ayer en qué fase se halla el nuevo acceso gratuito ni si es el mismo que ya mencionaba el Boletín Oficial del Estado del 27 de diciembre de 2001, en el que se establecían las "condiciones específicas de licitación" del "enlace N-100 [o M-14 o antigua avenida de la Hispanidad] con el eje este-oeste (troncal) en el aeropuerto de Madrid-Barajas". El organismo público AENA (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) recoge en su página web que dicha obra se encuentra en fase de ejecución por importe de 33,338 millones de euros.

Las obras de la nueva autopista, de unos 10 kilómetros de longitud, fueron adjudicadas en enero de 2003 por el Ministerio de Fomento a la constructora OHL (ahora única concesionaria) con un presupuesto de 328 millones de euros, para su explotación durante 30 años. Esta autopista, cuya inauguración se prevé el próximo 1 de marzo, según un portavoz de la constructora (después de sufrir ya dos retrasos, uno en noviembre de 2003, y otro en mayo de 2004), tiene como objetivo garantizar "un nuevo y potente acceso" a la futura terminal, como dijo entonces Fomento, cuando estaba dirigido por Francisco Álvarez-Cascos, del PP.

Pero por entonces ya existía un acceso, la carretera M-110, gratuita e inaugurada por la Comunidad en 1997 tras gastar seis millones de euros, que transcurre paralela a la nueva autopista. Será desechada cuando el eje aeropuerto sea inaugurado, como anunció Fomento hace dos años.

En cambio, la nueva autopista se divide en dos tramos, ambos conectados y con acceso directo a la nueva terminal. El primero (que transcurrirá entre la carretera M-11 y la confluencia de las carreteras M-110 y Radial-2 siguiendo un eje norte-sur) tendrá cuatro calzadas (Fomento duda si habrá dos o tres carriles por calzada), dos por sentido. Los carriles centrales serán gratuitos -como ya anunció el ministerio al adjudicar la obra y ha confirmado OHL-, mientras que los laterales serán de pago.

La pregunta no aclarada en ese momento por el ministerio, ahora dirigido por Magdalena Álvarez, era qué ventaja supondría para un automovilista circular por los carriles de pago en vez de hacerlo por los gratuitos. Pero ahora se ha aclarado: los carriles de pago tienen acceso directo con la nueva terminal, mientras que los centrales no.

Un largo periplo

El conductor que circule por los carriles gratuitos (en sentido norte-sur) pasará por delante de la nueva terminal, pero no tendrá posibilidad de acceder a ella. Este automovilista se verá obligado a llegar a la carretera M-11 y por esta vía continuar hasta las antiguas terminales de Barajas. A continuación, la opción gratuita hacia la nueva terminal le obligará a atravesar el casco urbano de Barajas y desde ahí ya podrá acceder a la terminal. Es decir, un largo y complejo periplo.

Lo mismo ocurre si el conductor llega desde el sur. El segundo tramo del eje comprende un túnel por debajo del parque Juan Carlos I, desde la M-40 hasta la M-11. Su utilización, tras pagar el peaje, permite llegar a la nueva terminal sin dar rodeos. Los conductores que rehúsen pagar tendrían que acceder a la M-14, que conduce directamente a las antiguas terminales de Barajas, para una vez allí dirigirse a las modernas instalaciones.

Todas las rutas libres de peaje confluyen, pues, en las antiguas terminales. También aquella que, desde el nudo de Hortaleza, transcurre por la M-11 hasta Barajas. La ruta de Fomento evitará atravesar el casco urbano, pero no los problemas que el Gobierno regional previó que la nueva autopista pueda provocar.

La Comunidad de Madrid calificó en dos informes en 1999 de "innecesaria" la construcción de la nueva autopista de peaje promovida por el ministro Cascos y alertó de los "serios problemas de tráfico" que ésta puede provocar. En las alegaciones presentadas a este proyecto del Ministerio de Fomento, la Consejería de Obras Públicas apostó entonces por la adaptación de la carretera M-110 como una solución "ambientalmente más adecuada" para el problema del tráfico. Finalmente, en vez de una carretera, habrá una autopista de pago y otra ruta alternativa, pero dando un largo rodeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2004