EE UU demanda al ex presidente del grupo editorial Hollinger por fraude

La autoridad reguladora del mercado de valores de EE UU (SEC) denunció ayer al antiguo presidente ejecutivo del grupo editorial Hollinger -propietario del Chicago Sun- Conrad Black por haber creado una trama fraudulenta que le permitía utilizar los fondos y los activos de la compañía en beneficio propio, en detrimento de los inversores. En el proceso civil lanzado por la SEC también aparece citado el entonces vicepresidente David Radler, su mano derecha.

La SEC explica que el esquema estuvo operativo entre 1999 y 2003, años en los que se transfirieron fondos y activos de Hollinger Internacional hacia la filial canadiense. La autoridad reguladora no descarta que haya otras violaciones de las leyes financieras y pide que los dos ejecutivos paguen una sanción, además de que se les prohíba trabajar en cualquier compañía que cotice en Bolsa.

Conrad Black dejó la presidencia de Hollinger en enero, después de que se descubriera que el grupo estaba dando información falsa a los inversores sobre el estado real de las cuentas de la corporación. El desfalco podría alcanzar los 400 millones de dólares (307 millones de euros), el equivalente al 95% de los ingresos del grupo editorial. Pero el magnate sigue controlando el 78% del capital del consorcio a través del holding Ravelston, que a su vez ostenta el 68% de los derechos de voto.

La SEC asegura tener evidencias sólidas para apoyar su ataque legal contra los dos máximos ejecutivos de Hollinger. Entre ellos afirma tener constancia de transferencias por valor de 85 millones de dólares provenientes de la venta de periódicos, de las que se beneficiaron directamente. "Black y Radler abusaron de su control en la compañía y rompieron la hucha en su propio beneficio", declaró Stephen Cutler en nombre de la SEC. "En lugar de actuar de manera responsable para proteger el interés de los accionistas, les estafaron y defraudaron", remachó Cutler.

A esto se le suman otros 2,5 millones que fueron invertidos sin autorización en un fondo al que Black y otros directivos estaban afiliados. Por no dejar de mencionar la venta de varias publicaciones por el simbólico precio de un dólar. La SEC explica que Black y Radler falsificaron los documentos para así poder "perpetrar" el fraude sin que fueran descubiertas las transacciones. Además, omitieron información relevante a las autoridades reguladoras. La documentación manejada por la SEC, entregada directamente por la directiva del grupo, reveló que Black utilizó el avión de la compañía para sus vacaciones y pasó al grupo los gastos personales, como la fiesta de cumpleaños de su mujer.

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