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Catacumba y misión

El congreso de seglares insiste en las "agresiones" del Gobierno

Los obispos viven en un ánimo de catacumba y esperan que, para sus llamadas a misionar en España, surjan entre sus fieles muchos Pablo de Tarso, aquel airado judío que se hizo evangelizador católico de primer orden cuando galopaba hacia Damasco para apedrear a los seguidores del fundador cristiano. Pablo, el gran organizador de la Iglesia de Roma, ha sido un símbolo reiterado en las ponencias del Congreso de Apostolado Seglar convocado por los obispos en Madrid este fin de semana.

Genio vigoroso, la mejor preparación intelectual, ánimo combativo y capacidad para sufrir persecución serían los perfiles necesarios ahora entre el católico español, sometido, según los prelados, a "agresiones" del Gobierno, a "marginaciones" de todo tipo y a un "ambiente hostil".

El congreso de seglares reúne a 2.000 personas de todas las corrientes eclesiales y se clausura hoy con las intervenciones del cardenal Antonio María Rouco y del presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, Stanislaw Rylko, llegado de Roma para la ocasión. El Vaticano y Madrid se han puesto de acuerdo en reiterar el mensaje de que el Gobierno socialista tiene una campaña para arrinconar a la Iglesia católica. Este viernes pasado lo reiteró el cardenal alemán Walter Kasper, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

A la espera de lo que diga hoy el cardenal Rouco, las tres primeras ponencias del congreso han emitido tres "llamadas". La primera, por boca del arzobispo Fernando Sebastián, la "llamada a ser cristiano"; la segunda, una "llamada a la santidad", bellamente elaborada por la periodista Cristina López Schlichting, y la tercera, la "llamada a la misión", por el catedrático de Filosofía del Derecho Ignacio Sánchez Cámara.

Hostilidad de los medios

Si el arzobispo Sebastián citó la famosa carta de Pablo a los Corintios para ilustrar sobre cómo hay que sobreponerse a las "tribulaciones" que padecen los católicos españoles, ayer lo volvió a hacer el catedrático Sánchez Cámara, esta vez para añorar la brillantez de aquel apóstol en sus debates entre gentiles. Sánchez Cámara se refirió a la hostilidad de "gran parte" de los medios de comunicación, pero también al comportamiento de los cristianos ante tales acosos.

"Cuando imperan la mala fe o la trivialización, el compromiso de los católicos quizá consista en evitar la participación en esos programas [de televisión]. No hay obligación de aceptar un debate trucado o parcial, pero tampoco es lícito abdicar de la presencia en los medios. Muchas veces causa indignación y tristeza contemplar cómo las posiciones más correctas suelen ser mal defendidas. No es poco lo que se va haciendo en este terreno, pero aún es insuficiente. El cristiano ha de confiar en la providencia y en el Espíritu Santo, mas eso no le exime de la exigencia para consigo mismo. Cuando Pablo empezaba su misión en Corinto y se sentía abrumado por las dificultades, el Señor le habló así: 'No temas, yo estoy contigo, habla y basta, no calles, no te ocurrirá nada, porque en esta ciudad hay un gran pueblo que me pertenece'. Pero el Señor eligió a Pablo; no a cualquiera", dijo el ponente.

La idea de que el catolicismo vive en España una situación terrible se ha consolidado de tal manera que muy pocos de los 2.000 seglares convocados por los obispos en Madrid la matizan. Otra cosa es cuando se les requiere que ilustren tales sensaciones. Nada concreto, a no ser la socorrida apelación a la hostilidad de "muchos periodistas", o las quejas contra "el desmadre moral de la televisión basura".

Lo cierto es que los dirigentes católicos y muchos de sus fieles viven en una sensación de "catacumba" y llaman estos días a "evangelizar España" por considerarlo un país "de misión". "No significa esto que los católicos debamos acogernos a una especie de cultura de la queja. Buena parte de los males diagnosticados bien podrían sernos imputados. Existen factores endógenos, y no sólo externos ni exclusivamente culturales, que han contribuido a la descristianización. Ante este estado de cosas, el reto para los cristianos consiste en la evangelización del ambiente social en el que vivimos", dijo Sánchez Cámara.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 2004