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La derrota del Boca ante el River acaba por echar al técnico Brindisi

No resistió más. La derrota del Boca Juniors, pro 2-0, en el campo del River Plate, su clásico y eterno rival en el fútbol argentino, acabó por echar del cargo a Miguel Ángel Brindisi. No terminó siquiere el torneo Apertura. El ex jugador y ya largos años como entrenador no pudo con la mala marcha del equipo que recogió a un altísimo nivel, como casi siempre, del prestigioso Carlos Bianchi. Y tras una serie de malos resultados, la humillación ante el enemigo tradicional, que dirige precisamente otro ex jugador, Leonardo Astrada, fue demasiado.

Él mismo renunció. Dijo que era irrevocable en una improvisada conferencia de prensa celebrada a la salida del vestuario visitante en el estadio Monumental tras el encuentro. "Soy el único responsable del plantel de Boca Juniors y después de esta derrota ante River considero que debo renunciar", señaló. Su trabajo duró 18 partidos, con cinco derrotas consecutivas fuera de casa y dos empates en La Bombonera, con lo que el título estaba ya lejos. Aunque los directivos le pidieron que, al menos, dirigiera al equipo mañana en Asunción ante el Cerro Porteño, en el partido de vuelta de los cuartos de final de la Copa Suramericana, no aceptó. En los últimos tres encuentros se había ido de los estadios insultado por los hinchas y los rumores sobre presuntas divisiones en la plantilla aceleraban su desgaste. El Boca será dirigido hasta finales de año por Jorge Benítez, entrenador de los juveniles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de noviembre de 2004