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El Partido Colorado, ante el peor resultado de su historia

El Partido Colorado, la fuerza política de referencia en Uruguay, que ha gobernado en los últimos 100 años, salvo en tres legislaturas y los 11 años de dictadura militar, afrontaba ayer el mayor revés político de su historia. Las primeras estimaciones tras el cierre de las urnas apenas atribuían a los colorados el 12% de los votos, el peor resultado electoral desde su fundación.

Para los detractores del Partido Colorado, el responsable del fracaso no es otro que el ex presidente Julio María Sanguinetti, de 68 años, un peso pesado del partido que se resiste a ceder el paso a las nuevas generaciones. Los colorados presentaron en junio pasado la candidatura de Guillermo Stirling a la presidencia como una señal de renovación. Las dos principales corrientes del partido -el Foro Batllista de Sanguinetti y la Lista 15 del actual presidente Jorge Batlle- alcanzaron un acuerdo en las elecciones internas para la designación de Stirling, que fue ministro del Interior en los dos últimos Gobiernos colorados, presididos por Sanguinetti y Batlle. El candidato le debe mucho a estos dinosaurios de la política uruguaya, lo que, a la postre, le inhabilitó para convertirse en un líder respetado por todos.

Stirling no era partidario de la estrategia de confrontación contra la izquierda propuesta por Sanguinetti, que rescató enfrentamientos del pasado para atacar con dureza la presencia de antiguos líderes de la guerrilla Tupamaros en las candidaturas del Frente Amplio. El aspirante Stirling quedó atrapado entre las dos facciones del Partido Colorado que hicieron la guerra por su cuenta. Tras el desastre electoral, el futuro del ex ministro del Interior y ex candidato a la presidencia es incierto. Por su parte, Batlle y Sanguinetti tienen prácticamente asegurado un escaño de senador.

La culpa es de Argentina

Hay militantes y seguidores colorados que hacen una lectura bien distinta del fracaso en las urnas, que atribuyen a causas externas, como la grave crisis financiera de Uruguay en 2002, como efecto de lo ocurrido en la vecina Argentina. "Todo lo que pasó fue por la vaca loca, por la aftosa, por Argentina. Lo que pasó le podría haber pasado a cualquier Gobierno. Los colorados no tienen la culpa", exclamaba una mujer en uno de los últimos mítines.

Sanguinetti, por su parte, hacía caso omiso de los malos augurios después de depositar su voto en un colegio electoral de Montevideo. Cuando una periodista le recordó que el presidente Batlle admitió implícitamente la derrota anunciada al señalar que la alternancia es buena, el ex gobernante respondió que el Partido Colorado ya practicó la alternancia en los últimos 100 años, aunque gobernó en buena parte de ellos. No mencionó la cifra de 76 años con Gobierno colorado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de noviembre de 2004