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Argelia expresa plena coincidencia y apoyo a las gestiones españolas sobre el Sáhara

El ministro de Asuntos Exteriores argelino admite que Moratinos quiere aplicar el 'plan Baker'

El Gobierno de Argelia se desdijo ayer de sus recientes críticas a las gestiones españolas para lograr una solución definitiva y pactada al conflicto del Sáhara. El ministro de Asuntos Exteriores argelino, Abdelaziz Beljadem, manifestó tras entrevistarse en Madrid con su colega español, Miguel Ángel Moratinos, que las posiciones de los dos países sobre el contencioso son idénticas y que Argel "no podría sino celebrar el éxito" de la iniciativa española. Preguntado por EL PAÍS, en Argel, el pasado martes, sobre su opinión acerca de dicha iniciativa, el ministro respondió: "No nos gusta".

Beljadem, que fue recibido también por el rey Juan Carlos y por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con el que habló del Sáhara, explicó así su cambio de opinión: "Es muy simple. Al principio no veía ninguna referencia al plan Baker. Ahora, estamos convencidos de que [para la parte española] se trata de aplicar ese plan".

El ministro situó más precisamente "el origen del malentendido" en que "la prensa" había hablado de una conferencia a cuatro -con Argelia, Marruecos, el Polisario y España- para afrontar el problema, y afirmó que su país reaccionó negativamente, porque las partes en el conflicto son sólo dos: el Polisario y Marruecos.

Moratinos, que recordó que "siempre" ha expresado la voluntad de aplicar el plan Baker, sintetizó la posición española en el respeto a la legalidad internacional y la ONU. Su huésped expresó plena coincidencia con esos principios, y añadió el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui.

El plan elaborado por el ex secretario de Estado norteamericano James Baker, por cuenta del secretario general de la ONU, Kofi Annan, prevé una autonomía por cinco años para el Sáhara seguida de un referéndum de autodeterminación. Marruecos, que primero aceptó la consulta, ahora la rechaza. El Gobierno de Zapatero trata de que las partes "retoquen" los dos grandes ejes del plan -tipo de autonomía y organización del referéndum-, para aplicarlo de forma consensuada. El Polisario no admite cambios. Argelia es la gran valedora del Polisario y el país que aloja las bases de los independentistas.

Sobre los retoques del plan, Beljadem insistió en que "sólo" el Polisario y Marruecos pueden discutirlos, pero añadió que si la ONU, "mediante una intervención española o de otros países", logran aproximar a las partes, "Argelia no podría más que celebrarlo".

El ministro argelino dejó claro, por otro lado, que su país acepta al nuevo sucesor de Baker designado por Annan, el diplomático latinoamericano Álvaro de Soto, como representante de la Minurso, la fuerza de la ONU para el Sáhara. Pero también que espera que el secretario general designe otro enviado "personal".

La entrevista de ayer, en vísperas de la renovación del mandato de la Minurso y entre polémicas soterradas sobre si el Consejo de Seguridad autoriza o no a De Soto a trabajar sobre el plan Baker, marca para Moratinos un hito en las relaciones entre Argelia y España.

El ministro anunció que el proyecto de oleoducto entre Orán y Almería será prioritario a partir de diciembre y que en enero irá a Argel para preparar la cumbre bilateral que se celebrará a finales de ese mes en Madrid. Los Reyes viajarán en visita oficial a Rabat en enero y es posible que también vayan a Argelia.

Moratinos y Beljadem no almorzaron, porque en Argelia se celebra el Ramadán, pero volvieron a reunirse por la noche en la embajada argelina para el iftar, la cena ritual de la penitencia islámica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de octubre de 2004