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Étienne-Jules Marey, el hombre que fotografió lo invisible

El Museo d'Orsay en París recuerda a un gran pionero del cine y la ciencia

Étienne-Jules Marey (Beaune 1830-París 1904) es un médico francés, un fisiólogo apasionado por el estudio del movimiento. Para poder desarrollar su pasión, para saber cómo reflejar en el espacio la caída de un cuerpo o la circulación sanguínea, la resistencia al aire de una superficie o la "aliteración" de las patas de un caballo al galope, inventó dos técnicas: el llamado método gráfico y la cronofotografía.

El resultado de su preocupación científica es válido para quienes se interesan por la medicina, la biomecánica, el aerodinamismo y la fisiología, pero también para el cine, la fotografía y diversos movimientos artísticos, ya sea la abstracción, el futurismo o el llamado arte cinético.

El museo parisino d'Orsay ha querido celebrar el centenario de la muerte de Marey con una exposición maravillosa. Se trata de presentar algunos frutos de una experiencia comenzada en 1860 y que tenía como objetivo desglosar los movimientos de un insecto, un pájaro, un caballo o un hombre, así como seguir el movimiento de una pelota una vez lanzada al vacío, los que traza un punto de luz en la oscuridad y, sobre todo, de ver cómo se comporta el aire cuando se topa con un objeto que va tomando distintas formas.

Para la exposición se han reconstituido cinco "maquinas de humo", es decir, los primeros túneles aerodinámicos de la historia, ideados por Marey. Son cajas de cristal coronadas por 11, 21 o 57 tubitos de plomo por los que se inyecta humo con la ayuda de un ventilador. El humo era el fruto de la combustión de yesca y algodón y en el interior de la caja hay una placa que puede cambiar de forma, transformarse en círculo, en vértice o en varias superficies inclinadas. El choque de los hilos de humo era fotografiado por Marey, y esa técnica, puesta a punto entre 1899 y 1902, sirvió en su día para mejor diseñar alas y hélices y nos sirve aún hoy para hacer carrocerías de vehículos de serie o de Fórmula 1. Es la fotografía de lo invisible.

Ciencia y arte

Toda la paradoja de la obra de Étienne-Jules Marey está ahí: en haber servido a la ciencia, pero en ser expuesta en un museo de arte. Lo cierto es que sus "máquinas de humo" tienen un poder hipnótico, una belleza y una elegancia enigmática que ya quisieran para sí las creaciones de tantísimos artistas.

La exposición va acompañada de la publicación de un libro del filósofo Georges Didi-Huberman y del historiador de cine Laurent Mannoni, bajo el título Mouvements de l'air(Movimientos del aire).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de octubre de 2004