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La Generalitat obligará a reducir el sufrimiento de los toros en las fiestas

La Administración quiere aplicar la normativa en los festejos taurinos del próximo verano

Si un bou embolat dura una hora, que dure la mitad. O que las plazas estén bien protegidas para que el animal no sufra una caída al canal de riego de turno. Éstos son algunos de los preceptos que la Generalitat plasmará en un reglamento que está en fase de elaboración y que el tripartito pretende aplicar antes de que comience la temporada de fiestas taurinas del verano próximo en las comarcas del Ebro

Según el delegado de la Generalitat en las Tierra del Ebro, Lluís Salvadó (ERC), este "manual de buenas maneras" para con los toros deberá "minimizar el sufrimiento de los animales". El director de Medio Natural, Ramón Luque (ICV-EUiA), afirma que este instrumento deberá terminar, en la medida de lo posible, con la ambigüedad de la Ley de Protección de los Animales.

La normativa catalana vigente especifica que en ningún caso se podrán infligir daños físicos o psicológicos a los animales, pero en otro artículo deja también claro que no tienen por qué prohibirse las fiestas con toros que tengan raíces tradicionales y que se desarrollen sin la muerte del animal. Así las cosas, las asociaciones de protección de los animales vienen denunciando con especial insistencia desde el pasado año los malos tratos que, a su juicio, suponen estas fiestas para los toros.

En las comarcas del Monstsià y el Baix Ebre, así como en las del norte de la provincia de Castellón, existe una arraigada cultura común taurina, que ha derivado en las modalidades más extendidas de fiestas con toros: el bou embolat, en la que al animal se le encienden unos fuegos en las astas, y el bou capllaçat, en la que la res se sujeta con cuerdas atadas a sus cuernos. Otra modalidad más amable con los animales, pero de reciente creación y poca implantación, es aquella en que los mozos corren detrás del toro, al que intentan llenar de inofensivas pegatinas. "Esto es también para valientes", dice Luque, a la vez que asegura que su departamento instruirá los expedientes necesarios para sancionar económicamente las fiestas donde quede demostrado que el animal sufrió daños psicológicos o físicos.

En la actualidad, la delegación de la Generalitat, que es la que tiene competencias, autoriza todas estas fiestas, pero Medio Natural investiga cada una de aquellas en las que exista una denuncia. Esta aparente contradicción es fruto de una ley también "contradictoria, con artículos chocantes y claramente mejorable", según Luque. Por ejemplo, esta ley prohíbe a los menores de 14 años acceder a las plazas de toros para ver corridas, aunque no obliga a los responsables de estos recintos a avisar de esta prohibición ni especifica ninguna sanción. De hecho, el director general de Medio Natural pretende modificar la actual Ley de Protección de los Animales de 2003 durante la próxima legislatura.

Por ahora, la delegación territorial de la Generalitat ya ha mantenido reuniones por separado con cada uno de los agentes implicados en estas fiestas, desde criadores de toros hasta veterinarios y asociaciones defensoras de esta tradicion. "Se trata de hacer compatible este tipo de toros con la protección de los animales", señaló ayer Salvadó. El delegado pretende reunir próximamente a todos los sectores relacionados con estos festejos para redactar un reglamento, que aún no está claro si tendrá rango normativo o se quedará en un simple manual de buenas maneras.

Luque, por su parte, aseguró que este reglamento específico para las fiestas tradicionales con toros deberá incluirse en otro más amplio que está preparando Medio Ambiente -el borrador ya está listo - para desarrollar la ley de 2003.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de octubre de 2004