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Reportaje:ESTRENOS | 'Triple agente'

Rohmer presenta un filme de espías en el que la palabra es más importante que la acción

Se estrena en España 'Triple agente', basada en la desaparición del general Skolobine

Con 84 años cumplidos, Eric Rohmer aún sabe sorprendernos. Por primera vez en su carrera, tras 25 largometrajes, ha dirigido una película en la que el protagonista es un espía, la acción transcurre en los años treinta del siglo XX y se utiliza material documental para describir el contexto histórico. "En un primer momento quise recurrir de nuevo al procedimiento de la incrustación electrónica, como hice en La inglesa y el duque, pero en vez de utilizar pinturas quería servirme de imágenes cinematográficas. Enseguida comprendí que las imágenes existentes están muy montadas y no me resultaban utilizables, no podía incorporar a ellas a mis actores".

Triple agente está inspirada en un hecho real: en la desaparición del general Skolobine, en París. Skolobine era un ruso blanco y parece ser que antes de su desaparición había hecho secuestrar a su inmediato superior en el exilio, el general Millar, el 22 de septiembre de 1937. "Todo surge de una lectura de un artículo publicado en la revista Historia. De la realidad sólo he guardado el epílogo, que es lo que parece más increíble, y el resto, que parece tan verosímil, es lo que yo he inventado", dice el cineasta, al tiempo que reivindica otras influencias: "Balzac desarrolla en Un tenebroso asunto la historia del secuetro de un senador en la época de Napoleón I. También me ha influido la conspiración de los decembristas rusos imaginada por Dostoievski. Y, claro está, las parejas que dudan, el uno del otro, como en las películas de Hitchcock".

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Eric Rohmer no tiene el menor reparo en explicar por qué Triple agente encaja perfectamente en su filmografía: "El espionaje, si no tiene un cuento moral detrás, no me interesa particularmente. Y en mi serie de Cuentos morales, si bien es cierto que no hay espionaje, siempre hay un secreto".

Reconoce que ésta debe ser su película con más diálogo, pero a él le "agrada filmar la palabra. Y digo la palabra porque no se trata de hacer hablar a los actores, es decir, de hacer teatro filmado, sino de tratarla de tal manera que la palabra sea un elemento cinematográfico". Rohmer repite que "es más interesante mostrar un diálogo entre dos personajes que filmar a dos tipos que se persiguen a tiros. Un tiroteo lo hemos visto mil veces, pero en un diálogo siempre hay algo de apasionante". Además, el realizador quiere ser cuidadoso con los hechos, pues la historia del general Skolobine, doble o triple agente, estaliniano o víctima de Stalin, sigue siendo materia de debate. "Supe enseguida que la historia tenía que estar contada a través de la palabra y no por hechos", concluye Rohmer. Hoy el cineasta acepta que "algunas de mis películas sea discutibles, pero no el conjunto de mi obra". Está orgulloso de haberla puesto en pie sin necesidad de ayudas estatales -"soy un cineasta comercial"- y se complace en presentarse como "un discípulo de Balzac. Balzac contaba siempre la misma historia, pero como cada vez transcurría en un lugar radicalmente distinto, no nos lo parece".

Rohmer se considera fiel a la nouvelle vague, el movimiento cinematográfico francés que surgió en la década de los sesenta como alternativa al cine establecido, y se considera leal en la medida en que "soy un autor, pues firmo mis guiones, me ocupo de la producción y no me dejo comer por los grandes presupuestos". Acepta, eso sí, que hay una cierta contradicción en los escritos del movimiento, "pues nos pasábamos el día elogiando el cine norteamericano y todos acabamos imitando a Ingmar Bergman".

En Triple agente se permite una pequeña coquetería humorístico-pictórica, pues la protagonista femenina, la actriz Katerina Didaskalou, es una pintora que capta situaciones con un estilo próximo al del llamado "realismo socialista". "La pintura moderna siempre me ha atraído, pero los abstractos sólo me agradan si antes han comenzado siendo figurativos. Lo bonito en la abstracción es el descubrimiento, la voluntad de salir de un camino trillado; de lo contrario es mera fórmula".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de octubre de 2004