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Detenido en Tarragona un hombre por la muerte de su sobrina de 15 años

La víctima y el detenido cayeron desde la cuarta planta de un hotel de Salou

Una chica de 15 años apareció muerta el pasado martes en el patio de luces de un hotel de Salou (Tarragona) tras caer junto a su tío político desde la cuarta planta del edificio. El hombre y la adolescente, según los investigadores, mantenían una relación sentimental. La Guardia Civil ha detenido al tío, Juan Wilfredo B. G., de 35 años, como principal sospechoso de la muerte de la menor.

El detenido residía desde el pasado viernes en la cuarta planta del hotel Niza, de una estrella. Tanto Juan Wilfredo B. G. como la menor se precipitaron desde la habitación que ocupaban a un patio de luces a primera hora del pasado martes. La chica murió en el acto, mientras que su tío fue dado de alta en el hospital Joan XXIII de Tarragona el martes por la tarde. "Debió de caer él encima de ella", precisaron ayer fuentes de la investigación, que calificaron el suceso como un caso de violencia contra las mujeres.

Un amigo de la fallecida, Roberto Panyagua, aseguró ayer que la víctima y el detenido mantenían una "relación sentimental compleja" y calificó al detenido de "hombre infeliz". Panyagua explicó que el pasado sábado por la noche P. y él fueron a una conocida discoteca de Salou junto con otros amigos. Al ir éstos a buscar a la joven para marcharse no la encontraron y no se explicaron el motivo de su desaparición. La familia de P. denunció este hecho al día siguiente y no supieron nada de la menor hasta el martes, cuando apareció muerta en el hotel Niza.

La policía local de Salou acudió al hotel alertada por los dueños, que auxiliaron a Juan Wilfredo B. G., de nacionalidad paraguaya. Éste apareció en la recepción manchado de sangre tras haber caído al patio de luces y haber salido de él por la ventana de una habitación de la primera planta.

La sangre que manchaba al detenido estaba seca, por lo que la policía maneja la hipótesis de que el hombre pasó unas horas en esa habitación. El detenido, sin mencionar nada de lo ocurrido y visiblemente conmocionado, pidió que le abrieran su habitación, para lo que hubo que recurrir a un cerrajero porque la llave estaba metida en la cerradura por dentro. Esta circunstancia hizo sospechar a los dueños del hotel, que avisaron a la policía municipal.

Nadie vio entrar a la adolescente en el hotel, por lo que todo indica que el suceso se produjo durante la noche. Juan Wilfredo B. G. sólo había alquilado la habitación para una persona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de octubre de 2004