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Alstom vende su fábrica de Valencia a la alemana Vossloh para cumplir con Bruselas

La dirección de la empresa en España se compromete al mantenimiento de los 420 empleos

La fábrica valenciana de Alstom ya tiene comprador. El grupo francés anunció ayer que ha firmado un principio de acuerdo con la compañía alemana Vossloh para venderle la factoría de Albuixec (Valencia) por un precio no desvelado. La venta se enmarca en el plan de rescate para Alstom pactado entre el Gobierno francés y la Comisión Europea y que incluía la venta del 10% de sus activos, entre ellos la planta valenciana, para autorizar ayudas públicas. La dirección de la empresa en España reiteró el compromiso de mantener los 420 empleos de la fábrica.

Menos de cuatro meses después de que Alstom anunciara la venta de diversos activos, entre ellos la planta de Valencia, la operación tiene nombres y apellidos y está encarrilada. La cesión de la fábrica valenciana formaba parte de las desinversiones previstas en España, Australia y Nueva Zelanda para obtener el visto bueno de Bruselas a un plan de salvación de la empresa, que se encontraba al borde de la quiebra.

El fabricante de trenes, barcos y turbinas industriales presenta esta venta como la mera ejecución de un compromiso adquirido con la Comisión Europea, sin el cual no habría podido obtener la ayuda del Estado francés, informa Joaquín Prieto. Ese pacto se cerró en julio, tras una áspera batalla entre París y Bruselas. El ministro francés de Economía, Nicolas Sarkozy, pudo presentar un resultado bueno para mantener las fábricas de Alstom en Francia y evitar su absorción por Siemens, el gran rival alemán, que estaba a la espera de la fruta madura. Políticamente, eso era lo que interesaba a Sarkozy, hombre de apariencia liberal, pero que conoce muy bien el amor de los franceses hacia el Estado como el gran protector. El pacto con Bruselas ha tranquilizado a los 27.000 trabajadores que le quedan al grupo en Francia.

Alstom explicó ayer, en un comunicado, que el acuerdo preliminar con Vossloh contiene "los principios generales del contrato de la venta" que a partir de ahora serán objeto de negociación, y los plazos que las dos compañías se han marcado para concretarla. La previsión es cerrar la venta a finales de año. La operación deberá recibir el visto bueno de los respectivos consejos de administración y de las autoridades en materia de competencia.

El grupo francés evitó concretar más detalles sobre la venta de su planta valenciana, especializada en fabricar locomotoras, bogies (plataforma sobre la que se instala la locomotora) y trenes no modulares para el mercado regional. En el precio, en cualquier caso, no entran los terrenos en los que se ubica la factoría, que se vendieron en 2003 al grupo inmobiliario Ballester por 20 millones de euros. Fuentes de Alstom explicaron que Vossloh es una "empresa emergente" y que tiene una "importante cuota de mercado".

En Alemania, Vossloh también declinó cifrar el precio de compra y no quiso adelantar cómo se gestionará la planta de Valencia. A la pregunta de si se mantendrán los puestos de trabajo, la portavoz Christiane Konrad afirmó: "Todavía es demasiado pronto para entrar en estos detalles", informa Ciro Krauthausen. Dirigida por Burkhard Schuchmann, Vossloh es una de las muchas potentes empresas medianas que -más allá de las multinacionales- siguen siendo la espina dorsal de la economía alemana. La empresa emplea a cerca de 4.400 personas y un 33% aún pertenece a la familia Vossloh. Con sede en Werdohl, en el oeste del país, su experiencia en la construcción de sistemas de raíles se remonta a una primera licitación obtenida de los Reales Ferrocarriles Prusianos en 1883.

Compromisos

También ayer, el presidente de Alstom España, Antonio Oporto, mantuvo una reunión en la planta con la dirección valenciana y el comité de empresa (CC OO, UGT y CGT). En la misma se cerró un acuerdo que recoge compromisos de trabajo y empleo para su inclusión en las condiciones de venta. Entre las garantías está la de mantener la plantilla, ahora formada por 420 trabajadores, así como las condiciones por si se realizaran "pequeños reajustes", y la carga de trabajo de la planta, que tiene pedidos para cuatro años.

Tras el encuentro de ayer, se realizó una asamblea informativa en la que se detectó ambiente de calma, dentro de la expectación de una operación que aún tiene cabos por atar, según diversas fuentes sindicales. "La principal preocupación en la planta era que quien la comprara entendiera del negocio", explicaba ayer David Verdoy (de CC OO), presidente del comité de empresa de Albuixec. "En principio nos hemos quitado de encima la incertidumbre", añadió Juan Carlos Amado, responsable de UGT en Alstom Albuixec.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 18 de septiembre de 2004