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Reportaje:

Diluvio en La Plana Baixa

La comarca costera sufre con especial dureza los efectos de las fuertes lluvias registradas ayer

La tromba de agua que azotó ayer la Comunidad Valenciana lo hizo con especial dureza en la comarca de la Plana Baixa, donde algunas zonas quedaron incomunicadas y los vecinos describían la situación como "desastrosa". La situación fue particularmente grave en Nules, donde los 194 litros por metro cuadrado que llegaron a registrarse convirtieron la población en un pantanal con casi todas las calles inundadas y con una desconocida corriente atravesando la plaza Mayor.

Un vecino de la población, a quien el recrudecimiento de la lluvia sorprendió junto al barranco conocido como la Serraleta, aseguró que el agua inundó la rambla en cuestión de minutos. "Y desde ahí bajó por el pueblo y lo inundó entero menos la parte de la Vila, que está en un alto. La corriente agolpaba los coches unos contra otros y arrancaba árboles. Había bares con medio metro de agua y calles con cuatro dedos de lodo. Y la gente haciendo fotografías y vídeos para reclamar al seguro. Una cosa horrorosa" decía el vecino, que añadía: "Y lo que es una vergüenza es que estemos en el siglo en el que estamos y estén los barrancos tan descuidados y se desborden de esta manera".

Otro residente del municipio no acertaba a decir palabra tras ser rescatado con una cuerda cuando corría un serio peligro de ser arrastrado por el mismo barranco de la Serraleta.

En Almenara, la Guardia Civil estuvo buscando durante horas a un vecino cuyo coche apareció en Sagunto, aparentemente arrastrado por el agua. Aunque llegó a temerse lo peor, una llamada a la Benemérita del propio interesado rebajó la tensión: "Soy el dueño del vehículo y estoy bien" afirmó para explicar que se vio sorprendido por la crecida y abandonó el coche, marchándose tranquilamente a pie hasta su domicilio.

Carmina Dasca, que pasó la noche del lunes al martes en la playa de la Casablanca de la localidad de la Plana Baixa explicaba que "más que una tormenta parecían varias juntas, con truenos y rayos cayendo sobre el mar". La carretera que une la playa con Almenara quedó cortada poco después de que Carmina acudiera a su trabajo en el Ayuntamiento, al parecer por la caída de algunos de los eucaliptos que bordean la calzada.

Y María José S., vecina de La Vall d'Uixó decía: "Ha sido increíble, en mi vida había visto nada igual", mientras observaba dos contenedores calle abajo arrastrados por la fuerza de las aguas y continuaba lloviendo a cántaros mediada la mañana. Juan Francisco O., empleado de la firma Roca en el polígono Belcaire no salía de su asombro al recordar que sobre las ocho de la mañana vio como "comenzaban a moverse los coches en el aparcamiento". Instantes después "comenzaron a flotar y a ser arrastrados en dirección al barranco"; un total de 20 vehículos fueron llevados por las aguas "y no nos dio tiempo a reaccionar".

En Moncofa, al igual que en otras poblaciones de la comarca, la policía municipal informó a la población de que no podían salir del pueblo porque las carreteras con dirección a Nules y Castellón estaban impracticables. La luz estuvo cortada durante la noche del lunes y hasta las nueve de la mañana de ayer. Nuria Montserrat, que trabaja en un restaurante de la localidad, aseguraba que "las calles parecían balsas", y que el agua desplazó algunos coches e inundó bajos y garajes.

En Villarreal, que se encuentra en fiestas, se registraron cuantiosas precipitaciones, con 100 litros por metro cuadrado, aunque no alcanzaron la violencia de los municipios anteriormente citados. Aun así, la lluvia cortó calles, tuvieron que realizarse achiques, y afectó al mesón de la tapa y al corro taurino, además de a varios mostradores de la feria que fueron arrastrados por el agua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 2004