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Multa de 222 millones a un cartel del sector de tubos de saneamiento

La Comisión Europea impuso ayer una multa por valor de 222,3 millones de euros a un grupo de empresas europeas por crear un cartel a través del cual manipularon precios en el mercado de tubos de saneamiento (utilizados en las instalaciones de agua, gas y de calefacción) a lo largo de un periodo de 12 años. "A causa del comportamiento ilícito de estas sociedades, el precio pagado por los consumidores europeos por los trabajos de fontanería o por la compra de una casa es más elevado que si la competencia se hubiera desarrollado en condiciones satisfactorias", criticó el comisario europeo de Competencia, Mario Monti.

Tras las investigaciones realizadas, el Ejecutivo comunitario concluyó que los principales productores de tubos de cobre para agua, gas y calefacción crearon un cartel entre junio de 1988 y marzo de 2001 que operaba en la mayor parte del área económica europea vulnerando las normas comunitarias de competencia.

El objetivo era mantener los precios elevados en los países donde el nivel de precio es alto (e incluso, de ser posible, aumentarlos). En las reuniones vigilaban la puesta en marcha de los acuerdos ilícitos mediante el intercambio de información sobre las ventas, los encargos, los sectores de mercado y los precios.

Las multas más abultadas fueron para KME con 67,08 millones de euros, la británica IMI con 44,98 millones de euros y la finlandesa Outokumpu, con 36,14 millones de euros. Las otras empresas sancionadas por Bruselas son Halcor, de Grecia, la holandesa HME, Wielan Werke, de Alemania, Mueller Industries, que opera en EE UU, Italia y Francia, y Boliden Group, de Suecia.

Un mercado jugoso

El mercado de este cartel ascendía a cerca de 1.150 millones de euros en 2000, último año completo en el que operó. El Ejecutivo comunitario fue informado de las prácticas ilegales en enero de 2001 por medio de Mueller Industries, que se acogieron a una normativa que permite a las empresas implicadas en estas operaciones escapar de una sanción en el caso de ser las primeras en revelar su existencia.

Según las pruebas recopiladas por Bruselas, las empresas operaban un cartel clásico bien estructurado, mediante el uso de nombres en código, reuniones anónimas en salas de aeropuertos y otras prácticas "con el claro objetivo de evitar la competencia y repartir volúmenes de producción y sectores de mercado", añade la nota.

Asimismo, mediante estas actividades "fijaban objetivos y alzas de precio, así como la aplicación de otras condiciones comerciales a los tubos sanitarios de cobre sin revestir (y, en el caso de KME y de los grupos Wieland, los tubos recubiertos).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 4 de septiembre de 2004