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Necrológica:

Manuel Zapico, guerrillero del maquis

Manuel Zapico, uno de los últimos maquis, apodado El Asturiano, murió el pasado sábado en París. Zapico fue uno de los supervivientes de la guerrilla asturiana y de la de León y Galicia que lucharon contra la represión franquista. Era muy conocido en numerosos pueblos del Bierzo, en los que ayudó, como sus compañeros, a salir adelante a un número indeterminado de familias republicanas y apolíticas, marcadas y perseguidas por las filas del general Franco.

A los siete años Manuel trabajaba en el campo, y a los 15, en la mina, en Sama de Langreo. Por aquel entonces había organizado su trabajo clandestino y militaba en el Partido Comunista. La policía ya seguía sus pasos.

Tenía 12 años cuando las tropas del dictador entraron en Asturias. Corría el año 1937. Su familia actuaba como enlace y punto de apoyo para las actividades de los guerrilleros.

En la clandestinidad, Manuel participaba en los consejos de resistencia, en los sabotajes a las líneas férreas y en los mítines en los pueblos ocupados por la Falange y el Ejército de Franco.

Entonces, en plena adolescencia, Manolo decidió seguir la lucha y se fue con los guerrilleros, para enfrentarse con más ilusión y utopía que medios a un ejército poderoso que perseguía sin tregua y con saña a los opositores.

Zapico formó parte de la Federación de Guerrilleros de León y Galicia, creada el 17 de julio de 1942 en Ferradillo, un pueblo leonés, abandonado por sus habitantes hace más de 30 años. Esta federación, formada por guerrilleros anarquistas, comunistas y socialistas, permaneció viva hasta la salida hacia Francia de los socialistas asturianos, en 1948. Desde entonces, Manuel Girón, el mítico maquis asesinado de un tiro en la nuca por por un infiltrado de la Guardia Civil en los puentes de Malpaso, en los montes de Molinaseca (León), fue quien comandó la guerrilla en los montes leoneses de La Cabrera.

Zapico formaba parte de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE), cuyos miembros se desplazaron ayer, domingo, a París para acompañar en estos momentos a la familia del guerrillero.

Manuel Zapico, El Asturiano; Silverio Yebra, El Atravesao; Pedro Juan Méndez, Jalisco, y Francisco Martínez, Quico, los dos últimos vivos aún, cruzaron la frontera hacia Francia en 1952. A Manuel lo deportaron a España para entregarlo a Franco, pero consiguió huir arrojándose de un tren en marcha.

La lucha de estos hombres tras la llegada de la democracia en nuestro país ha sido otra, y se ha reflejado en declaraciones del Congreso de los Diputados el 16 de mayo de 2001. No obstante, Zapico había declarado en numerosas ocasiones que las reivindicaciones de los que lucharon contra Franco están aún ahí, en el aire, sin que haya un reconocimiento efectivo.

Los amigos de Manuel reconocen que era un luchador incansable por la libertad y la democracia. Su exilio sin retorno entristece a muchos de sus amigos y compañeros, que pierden a uno de los baluartes en la defensa del derecho humano más preciado, como es la libertad de expresión.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de agosto de 2004