Entrevista:Diego Carrasco | PANORAMA DEL FLAMENCO ACTUAL: EL CANTE

"Hacemos el flamenco puro de hoy"

Diego Carrasco (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1954) comenzó su andadura dedicándose por completo al toque con el nombre de Tate de Jerez. En 1984 dio un giro a su carrera, se estrenó como cantaor de sus propias composiciones y empezó a probar ritmos nuevos. Músico muy completo, con gusto por lo barroco y por lo juguetón, ha sabido ahondar en la experimentación sin perder la esencia del flamenco jerezano.

PREGUNTA. Usted empezó siendo un guitarrista muy apegado a lo jondo y ha evolucionado hacia territorios mestizos. ¿Por qué?

RESPUESTA. Primero trabajé con la Tía Anica La Periñaca y El Borrico. Luego estuve con Paco de Lucía, el maestro de los maestros, y con otros artistas hasta que me puse a componer cosas mías. Lo de empezar a cantar salió de forma natural. Todo, en realidad, salió de forma natural, por el contacto con gente distinta, por mi propia evolución y la del mundo de alrededor. Esto es como una empresa en la que empiezas de conserje y vas subiendo y cambiando de forma de pensar y de hacer las cosas.

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P. ¿Hay límites? ¿Cuándo una composición suya podría dejar de ser flamenco?

R. Yo nunca voy a dejar de ser flamenco. Suena tópico, pero el flamenco es una forma de ser. Lo que ocurre es que hay que estar de acuerdo con los tiempos que nos toca vivir. No se puede volver atrás ni en técnica ni en conceptos. Lo que yo hago, lo que está haciendo mucha gente, es el flamenco puro de hoy día. Por supuesto que yo nunca voy a deteriorar este mundo que quiero tanto, pero aquí nadie tiene derecho a decir "esto sí es flamenco y esto otro no".

P. ¿Cantar y tocar la guitarra al mismo tiempo le supone dificultades especiales?

R. De alguna manera, estoy hecho. Algunas, pocas, veces también bailo mientras canto y toco la guitarra. Forma parte de mi carácter. En su último disco, Paco de Lucía también se lanza a cantar. Le ha ocurrido lo mismo a Vicente Amigo. Creo que los guitarristas a veces sentimos una carencia.

P. Se dice que usted ha nacido con el compás metido en el cuerpo, con un sentido especial del tiempo.

R. Sí, es una aureola que me descubrieron. Todos tenemos un biorritmo, pero hay que darle el valor que tiene, trabajarlo y emborracharte muchas veces. Es un regalo de Dios y si sabes jugar con él salen maravillas.

P. ¿Prefiere meditar o lanzarse a interpretar y ver qué sale?

R. A veces cojo un poema y me sale a la primera. La verdad es que la mayoría de los temas me salen a la primera. Para mí es muy importante la frescura, así que aprovecho la experiencia acumulada que tengo. Llevo 35 años en esto.

P. ¿Cuáles son las principales dificultades que hay para el crecimiento del flamenco?

R. Estamos viviendo una época muy buena, de mucho reconocimiento. Sabicas, Caracol, Paco de Lucía o Gades son artistas que han llevado el flamenco a los teatros, al cine y que lo han paseado por el mundo entero. Todo con mucho respeto. El flamenco es una música muy pero que muy rica, que no debe conformarse con ser regional o nacional. Es una música internacional y la lucha está ahí: en entender eso y saber llevarla a donde se merece.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 27 de agosto de 2004.

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