Nueva jornada de retenciones en las autopistas

Un masivo retorno de vehículos al área metropolitana de Barcelona y el regreso de los turistas europeos provocó ayer de nuevo unos monumentales atascos en las autopistas de Tarragona y Girona.

De nuevo los peajes de Tarragona y de El Vendrell se convirtieron, por tercer fin de semana consecutivo, en un cuello de botella para miles de vehículos. Pero ayer, el atasco, contrariamente a los dos anteriores, se produjo entre los coches que circulaban en sentido norte. El peaje de Tarragona registró hasta 10 kilómetros de colas entre las 10,30 y las 14.30 horas, y el de El Vendrell sufrió colas de 12 kilómetros. Pero las complicaciones no terminaron aquí, y en el peaje de La Roca, ya superada Barcelona y en dirección a Girona, las colas alcanzaron los 10 kilómetros, lo mismo que en Vidreres en sentido Llagostera, en la C-35.

Sin embargo, fue la AP-7 la carretera más conflictiva. En Sils (Selva), en dirección Girona, se registraron dos kilómetros de retenciones, aunque el peor punto de ayer fue la frontera con Francia. En La Jonquera, desde las nueve de la mañana hasta por la tarde, las retenciones de turistas que emprendían el regreso a sus países rondaron los 10 kilómetros. Y la carretera N-2, la alternativa gratuita a la AP-7 para cruzar la frontera, registró también un notable aumento de tráfico con seis kilómetros de retenciones.

La jornada de ayer, pese a no ser excesivamente accidentada, dejó un muerto en Palau de Plegamans (Vallès Oriental), en la B-153, al salirse de la vía un motorista.

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