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VIOLENCIA EN IRAK

La ONU apoya la celebración de la Conferencia Nacional iraquí

El enviado especial del secretario general de Naciones Unidas para Irak, el paquistaní Ashraf Jahangir Qazi, llegó ayer a Bagdad para respaldar el tambaleante proceso político iraquí, que arranca mañana en la capital del país con la Conferencia Nacional, de la que formarán parte 1.000 delegados de todo Irak, aunque con notorias excepciones, y de la que surgirá un Parlamento de 100 miembros que asumirá algunas funciones legislativas hasta las elecciones del próximo enero.

Jahangir Qazi se reunió con el presidente iraquí, Gazi al Yauar, y con el primer ministro del Gobierno interino, Ayad Alaui, para ofrecer el compromiso de la ONU con el proceso que, tal como está diseñado, no satisfizo en absoluto al anterior emisario de Kofi Annan, Lajdar Brahimi. Qazi aseguró, según informó el organismo internacional desde Nueva York, que tratará de que ningún grupo político sea excluido de esta tortuosa travesía política.

Aplazado ya en una ocasión, ayer no se había anunciado aún públicamente el recinto ni la hora en la que se celebrará la Conferencia Nacional. Los motivos de seguridad imponen el más absoluto secreto. A los periodistas acreditados se les comunicará el lugar por correo electrónico 12 horas antes del comienzo del cónclave.

La pretensión de Qazi de que todos los grupos políticos, religiosos y tribales estén representados parece inviable. El Comité de Ulemas, un organismo suní muy representativo, que ha colaborado en la liberación de varios secuestrados, ha anunciado que no participará. Lo mismo proclamaron los principales movimientos turcomanos. Y también ha rechazado acudir, por supuesto, el clérigo radical chií Múqtada al Sáder.

Un Parlamento elegido

De la Conferencia Nacional surgirá un Parlamento interino de 100 miembros que tendrá la misión de controlar al Ejecutivo de Ayad Alaui -dispondrá de derecho de veto si así lo deciden dos tercios de los elegidos-, podrá promulgar leyes y deberá colaborar en la preparación de las elecciones, previstas en principio para enero de 2005.

La ONU ha discrepado frecuentemente con la Administración del presidente George W. Bush sobre la conducción de la guerra de Irak, ya que, además, fue una intervención armada que no fue aprobada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Por si fuera poco, el organismo internacional padeció en Irak un golpe devastador el año pasado, cuando el 19 de agosto un atentado suicida con coche bomba mató en Bagdad a 22 funcionarios desplazados a Bagdad, incluido al entonces enviado de Annan, el brasileño Sergio Vieira de Mello.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de agosto de 2004