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Bagdad expulsa por un mes a Al Yazira

El Gobierno interino iraquí decidió ayer clausurar durante un mes la oficina en Bagdad de la cadena de televisión por satélite Al Yazira, con sede en Qatar. El primer ministro, Ayad Alaui, argumentó en una conferencia de prensa que la emisora incita a la violencia y que la decisión se ha adoptado para "proteger al pueblo de Irak". Alaui no se extendió demasiado sobre la cuestión, aunque su ministro del Interior, Falah al Naqib, sí se explayó: "Han alentado a los criminales y a los gánsteres a perpetrar sus actividades. Fomentan los secuestros al mostrar las imágenes de los rehenes amenazados de ejecución". Y concluyó: "Es una oportunidad para que la cadena reajuste su agenda política".

La reacción de los directivos de Al Yazira fue inmediata. "El cierre es rechazable y no tiene justificación", señaló el portavoz Jihad Ballout, según Reuters. "Esta decisión", añadió, "es contraria a todas las promesas realizadas por las autoridades iraquíes sobre la libertad de expresión y la libertad de prensa". Ballout agregó que Al Yazira "muestra lo que sucede sobre el terreno con toda la objetividad posible". La cadena ya sufrió un duro golpe en Bagdad cuando el 8 de abril de 2003, durante la guerra, un tanque estadounidense disparó contra su oficina en la capital y mató a su corresponsal, Tariq Ayyoub, y a su camarógrafo. Aunque no es previsible que la expulsión acarree altercados en Irak, fue el cierre de una publicación del líder chií Múqtada al Sáder la principal causa de la revuelta de la pasada primavera.

Lo que sí quedó claro ayer es que hay gente dispuesta a utilizar la difusión de vídeos en Internet para fines muy particulares. Una cinta que mostraba la decapitación de un presunto rehén estadounidense era, en realidad, un montaje de la propia víctima para alentar sus aspiraciones políticas en San Francisco. Benjamín Vanderford, de 22 años, músico y diseñador de videojuegos, admitió que simuló su decapitación. Tras reclamar la retirada de las tropas estadounidenses de Irak, el farsante clamaba: "Todos moriremos de esta manera. Me han ofrecido en intercambio por los prisioneros iraquíes", decía Vanderford, para después simular ser decapitado. Las Brigadas de Abu Hafs al Masri, grupo que se atribuyó los ataques del 11-M en Madrid, también utilizó ayer la Red para amenazar de nuevo con atentar en Italia si Roma no retira sus tropas de Irak antes del 15 de agosto. Un camionero turco apareció ayer secuestrado en un vídeo remitido a una agencia de noticias.

Por otra parte, el tribunal militar que examina el caso de la soldado Lynndie England, cuya imagen se convirtió en un símbolo de las torturas en Abu Ghraib, suspendió el proceso temporalmente para estudiar la lista de testigos que ha llamado la defensa de la policía militar, entre los que se encuentra el ex jefe de las tropas de EE UU en Irak, el general Ricardo Sánchez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 2004