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Entrevista:Javier Solana | Representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE | LA POLÍTICA EXTERIOR DE LA UE

"Sin duda, habrá varias velocidades en la Europa de los 25"

Pregunta. La Estrategia de Seguridad de la UE se aprobó sólo tres meses antes de la matanza del 11-M en Madrid. ¿Confirmó sus tesis acerca de la amenaza terrorista sobre Europa?

Respuesta. Los que perpetraron los atentados del 11-M pertenecen a una estructura multinacional, global. Por tanto, la respuesta no puede ser más que multinacional y global. ¿Dónde está el corazón de esa concertación? En el intercambio de información. La gran batalla contra el terrorismo internacional no tiene como centro de gravedad la lucha armada o la guerra, ni la acción militar. Tiene como centro de gravedad el intercambio de información y la confianza entre los países que intercambian la información. Si no, no ganaremos esta batalla. Para mí es evidente. La UE ha establecido mecanismos de intercambio de inteligencia entre los países y hacemos análisis conjuntos y en cooperación con otras grandes potencias con las que también intercambiamos inteligencia e información.

"El centro de la batalla contra el terrorismo no es la guerra, sino el intercambio de información"

"Hay que pensar que se va a aprobar la Constitución, pero hay que tener un plan B"

P. Pero subsisten muchas resistencias a ese intercambio de información entre los países europeos.

R. Sí, pero también hemos avanzado muchísimo. Hemos logrado avances extraordinarios. La euroorden es un ejemplo claro. A veces los europeos no nos damos cuenta del valor de algunos logros y damos por descontadas cosas que costó muchísimo conseguir. Es como la libertad. No se llora por ella hasta que no se ha perdido. Y a veces no nos percatamos de los magníficos beneficios que tenemos por vivir en la UE, de participar en esta empresa magnífica. Pero, si no la tuviéramos, estaríamos llorando.

P. A la vista de la escasa participación en las elecciones europeas parece que los ciudadanos no se percatan de esas ventajas.

R. Vivo de cerca, desde dentro, la construcción de esta extraordinaria aventura y veo sus ventajas y sus defectos. Los defectos son escasos ante las ventajas. Hablábamos antes de la ampliación. Han llegado diez países que nunca soñaron con pertenecer a la UE. Esa reunificación de la familia europea me parece extraordinaria. También para los españoles fue clave. Salíamos de una dictadura. Para los checos, polacos o húngaros, es algo similar. La baja participación electoral es por dejadez, por no dar importancia a lo que se está haciendo. En España habrá ahora un referéndum para ratificar la Constitución de la UE y espero que, yendo a votar, los españoles pongan de manifiesto su sentimiento europeísta.

P. Resulta preocupante que la participación más baja se haya registrado precisamente en los nuevos países de la Unión.

R. Hay un sentimiento europeo difuso. Hay, por ejemplo, un claro desconocimiento de las instituciones europeas. En cambio, muchas cosas sencillas y muy beneficiosas se deben al buen funcionamiento de esas instituciones. Nuestros hijos pueden comprar un billete que les permite recorrer Europa entera sin fronteras, sin necesidad de pasaporte. Acaban de conceder el Premio Príncipe de Asturias al programa Erasmus y yo era ministro de Educación en España cuando se aprobó este programa de ayuda a estudiantes de toda Europa.

P. Ahora el peligro, el riesgo, reside en que algún país, por ejemplo el Reino Unido, rechace la Constitución. ¿Se acelerará la Europa a varias velocidades?

R. La propia Constitución ya contiene elementos que permiten avanzar a distintas velocidades. No sería una novedad. Hay países que forman parte del euro y otros que no. Hay ya dos velocidades. Hay países que tienen coordinadas sus fronteras y otros que no. No sería extraño que en campos como la seguridad, o incluso en la política exterior, se pudiera avanzar con un grupo de países que vaya más deprisa. No hay ninguna razón para rasgarse las vestiduras. Habrá sin duda varias velocidades.

P. Pero qué pasará si algún país no ratifica la Constitución.

R. Hay que pensar que esa situación no se va a dar, pero un buen gobernante tiene que tener un plan B por si eso ocurre. Yo trabajo en ello. Prefiero no sugerir nada, pero no sería la primera vez que se da esa situación.

P. ¿Cree que la UE abrirá las puertas a Turquía?

R. Turquía es un país enormemente importante por su dimensión, por su situación geográfica en la historia. Es un país musulmán moderado al que hay que tomar muy en serio. Y es un país que tiene un deseo de aproximarse lo más posible a este edificio que hemos construido los europeos. Hay que darle facilidades.

P. Usted es español, como el próximo presidente de la Eurocámara (José Borrell). Y el presidente de la Comisión es portugués. Algunos ven un peso excesivo de la península Ibérica.

R. En Europa tenemos que acostumbrarnos a no mirar siempre la nacionalidad de quienes dirigen las instituciones, sino, en todo caso, su preparación y su valía. Los países, sus dirigentes, deben convencerse de que trabajar en Europa es una obligación. Es tan importante como trabajar en tu país. Si no, no creemos en Europa. Y yo sí creo en Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de julio de 2004