El Ayuntamiento derribará la colonia Los Olivos y realojará a sus residentes "legales"

En los tres bloques de viviendas malviven cerca de 1.000 personas

El Ayuntamiento se muestra decidido a derribar una de las colonias más degradadas de la ciudad, la de Los Olivos, en Latina, donde malviven cerca de 1.000 personas en minipisos de 24 metros cuadrados en condiciones de inseguridad y salubridad casi extremas. Un ejemplo: ni los carteros ni los motoristas repartidores de pizzas se atreven a entrar por miedo a asaltos. La Empresa Municipal de la Vivienda (EMV), propietaria de los pisos, acordó en su último Consejo de Administración derribar los pisos y alojar a los que residan en estos inmuebles de forma legal.

La colonia Los Olivos, compuesta por cuatro calles con nombre de santo (San Canuto, San Fulgencio, San Timoteo y San Benigno) en el distrito de Latina, se compone de tres bloques de pisos construidos a principios de los años cincuenta. Agrupan más de 280 viviendas y albergan a más de 1.000 personas. Fueron levantados por mediación de Evita Perón, que fue la que donó el dinero para ponerlos en pie. En un principio se les denominó albergues para pobres. Desde hace dos años, según cuentan algunos de sus vecinos más antiguos (algunos estrenaron las casas), la convivencia en la manzana se ha deteriorado hasta límites difíciles de concebir: tiroteos nocturnos, venta de droga a todas horas, reyertas, robos...

Además, las casas se encuentran en muy mal estado. La mayoría de los vecinos vive condenado a soportar humedades y grietas, además de estar obligados a residir en viviendas de poco más de 25 metros cuadrados, con cuartos de baño ínfimos y habitaciones diminutas. Muchas de estas familias son numerosas. Además, muchos vecinos aseguran que los cimientos de las viviendas están en muy malas condiciones.

Titularidad pública

Las viviendas son de titularidad pública y las personas que viven en ellas deben pagar un alquiler a la EMV. A lo largo de los años, los pisos han ido pasando de una institución a otra: Ministerio de la Vivienda, Instituto de la Vivienda,...

El actual concejal de Vivienda y presidente de la EMV, Sigfrido Herráez, manifestó ayer que la intención del Ayuntamiento es la de "derribar estos inmuebles y realojar a los inquilinos que estén legales". "Ya lo ha acordado el Consejo de Administración de la EMV", añadió el edil de Vivienda.

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El PSOE denunció la situación de estas cerca de 1.000 personas el pasado jueves: la portavoz municipal, Trinidad Jiménez, visitó ese día la colonia criticando la falta de medidas del equipo de Gobierno de Ruiz-Gallardón encaminadas a mejorar la situación de los residentes.

Por su parte, Herráez asegura que la decisión de derribar los tres bloques de viviendas "se tomó en el último Consejo de Administración, la semana pasada, antes de las denuncias".

Según los cálculos de la EMV, en la colonia Los Olivos la mayoría de los residentes paga su renta legalmente al municipio (de 0,75 euros a 1,20 euros por metro cuadrado, dependiendo de la antigüedad del arrendamiento). "Sólo 14 viviendas han sido okupadas", añade el concejal de Vivienda.

Los vecinos, sin embargo, discrepan de estos datos. Consideran que el número de viviendas okupadas (esto es, tomadas por el procedimiento de la patada en la puerta) son muchas más.

Además, los residentes cuentan que hay muchas de estas viviendas públicas que han ido pasando de mano en mano tras un pago de dinero (procedimiento completamente ilegal). El viernes pasado, una mujer de 25 años que no quiso decir su nombre aseguró que vive en una de estas viviendas con su marido y su hijo después de pagar 18.000 euros.

Los que demuestren con papeles que la casa en la que viven está arrendada a su nombre y que pagan sus recibos a la EMV podrán ser realojados, según especificó el edil Sigfrido Herráez. El resto, simplemente, serán expulsados de allí.

Fechas

¿Cuándo se llevará a cabo toda esta operación? Los cálculos del edil de Vivienda apuntan a que todo empiece en otoño. "Primero se necesita que la Gerencia de Urbanismo modifique el planeamiento urbanístico para esa zona, ya que si se volviera a edificar, no se permitiría levantar, evidentemente, pisos de 25 metros cuadrados, sino de 60 como mínimo", explica Herráez.

El concejal de Vivienda añade que en estos últimos cinco años la Empresa Municipal de la Vivienda ha invertido alrededor de 150.000 euros en la colonia de Los Olivos.

"Han sido destinados a obras de emergencia en calles y casas. Tal vez se nos pueda criticar que hayamos tirado el dinero, dado el estado en el que se encuentran las casas y sus daños estructurales. Pero no es verdad que no nos hayamos preocupado de esos vecinos en estos años", concluye.

Viejos rumores

El viernes, un vecino de la colonia Los Olivos, Julio Salinero, de 74 años, aseguró que "desde siempre" se escuchan en el barrio rumores de que el Ayuntamiento va a echar los edificios abajo. Ahora, según explica el concejal delegado de Vivienda, Sigfrido Herráez, la cosa va en serio.

La edil socialista Noelia Martínez se ha ocupado de denunciar, en el pleno de la Junta Municipal de Latina, el problema de esta colonia. "Pero nunca nos han hecho caso", asegura. El grupo municipal socialista piensa llevar una iniciativa al pleno del Ayuntamiento, a fin de hacerles la vida más llevadera a los vecinos.

Los problemas de éstos no sólo se reducen a la delincuencia que asola a las cerca de 300 viviendas que componen la colonia. Los contenedores de basura están permanentemente abarrotados de residuos. Las calles también están sucias: los barrenderos no pasan y las aceras, alrededor de los contenedores, están llenas de muebles viejos, colchones y restos orgánicos en descomposición. Según los vecinos, los hidrantes del barrio tampoco tienen agua y los bomberos se las ven y se las desean para sofocar los fuegos que de vez en cuando se producen. "En otros barrios, cuando hay averías, vienen los del Canal de Isabel II y arreglan los desperfectos. Aquí nos podemos pasar más de tres meses sin que nadie venga a ver por qué no hay agua", comentaba el viernes un vecino.

Los edificios tienen tres plantas y la tercera está apuntalada con unos maderos que más de un residente considera "inestables".

Pero sin duda, el problema mayor con el que tienen que convivir estos vecinos es con el de la falta de seguridad: los atracos, asaltos y peleas están a la orden del día. Los vecinos tienen miedo unos de otros (últimamente se han instalado en varios de los pisos traficantes de droga).

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Sobre la firma

Antonio Jiménez Barca

Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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