Dieciséis parejas de artistas presentan sus trabajos en 'Por amor al arte'

Las relaciones sentimentales y familiares de sus autores unen las obras

Las relaciones personales entre sus autores son el vínculo de unión de las obras que integran la exposición Por amor al arte, que presenta durante este verano la galería Juan Manuel Lumbreras (Henao, 3), de Bilbao. Padres e hijos, hermanos y parejas muestran pinturas, esculturas, dibujos, fotografías, obra gráfica, ilustraciones, cerámicas o instalaciones, sin limitaciones estilísticas. En total, 32 artistas, todos vascos y vistos de dos en dos.

"Hay de todo, porque hemos querido mostrar una exposición con la mayor variedad posible, siempre que fueran parejas, con vínculos familiares o sentimentales", explica el galerista. Todas las obras se encuentran a la venta con precios que oscilan entre los mil y los 25.000 euros.

Entre todos los artistas emparejados en la exposición sólo los hermanos gemelos Vicente y Fernando Roscubas realizan y asumen de forma conjunta la autoría de sus piezas, aunque también han trabajado por separado. Los Roscubas presentan una inquietante instalación titulada Patera, en la que se ven agrupados en un círculo los rostros angustiados por la amenaza de morir ahogados.

Otra pareja de hermanos la forman Javier y Fernando Pagola. La formación de arquitecto de Fernando se transmite a una escultura que se apoya en la pared. Su obra se presenta junto a las ilustraciones de su hermano Javier.

Las mayoría de las 16 parejas de autores incluidas en la exposición nunca ha mostrado sus obras de forma conjunta. Iñaki García Ergüín no recuerda , por ejemplo, que sus cuadros hayan podido verse colgados al lado de los de su hija Virginia fuera del salón de su domicilio en Bilbao, recién puesto al día con dos lienzos suyos recientes.

Las relaciones paternofiliales conectan trabajos dispares. De Eduardo Chillida se ha incluido en la exposición un grabado, mientras que su hijo Pedro presenta una escultura en la que se reconoce la parte inferior de una figura humana. Una pintura de Antón Hurtado se ha colocado al lado de una serie de ilustraciones de su hijo, Ricardo Hurtado, realizadas para la revista Eseté.

También Kepa Garraza, uno de los representantes de la última hornada de autores, heredó los genes artísticos de su padre Ángel, aunque por caminos bien diferenciados. Para esta ocasión el hijo ha elegido exponer fotografías, mientras que su padre se ha mantenido fiel a las piezas de cerámica. Sin embargo, también hay ejemplos de vástagos que no se han separado tanto, como ocurre con las pinturas de Juan e Inge Mieg o Carmelo y Dorleta Ortiz de Elguea.

Las parejas que se han formado al compartir la profesión -"matrimonios y parejas de hecho", dice Lumbreras y alguna que ya ha roto- suman mayoría en la muestra. En Por amor al arte se encuentran también representados Paloma Eraña y Txupi Sanz, Lide Kaltzada y Jorge Llanos, Carmen Mateos y Justo San Felices, Merche Olabe y Alfonso Gortazar, Mari José Rekalde y Juan Sukilbide, Ana Román y Edu López y Mercedes Trúan y Agustín Reche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de julio de 2004.

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