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OPINIÓN DEL LECTOR

Ciegos, sordos, mudos

Vivo cerca de la plaza de Legazpi y soy usuaria de las líneas 3 y 6 de metro. Sin embargo, y sin ánimo de llevar la contraria a don José Ignacio Iturbe [gerente de la Empresa Municipal de Transportes], no soy ni ciega, ni sorda, ni muda, de momento. Parece ser que éstos no son sus usuarios favoritos...

Con suerte, la mayor parte de los días tampoco soy tonta. Sin embargo, ya me gustaría a mí y a muchos que el gerente pudiera decir lo mismo. El servicio que ofrece la línea 3 consta de cuatro vagones que parten a intervalos de entre 1,30 y 2 minutos en hora punta (¿300 personas por convoy, más o menos?). Se ha sustituido inicialmente por 8 o 10 autobuses (¿70 personas por autobús, más o menos?) con salidas previstas cada 10 o 15 minutos. Quizás el gerente debería plantearse si no la dimisión (esto ya no lo hace nadie), una práctica muy interesante para su trabajo: utilizar el transporte público.

No hace falta tener muchos conocimientos ni luces para saber que un servicio de 7 o 10 autobuses no puede suplir a una línea de metro de las mencionadas características. Lo que sí hace falta es estar ciego a los datos de afluencia de usuarios que, por otro lado, cualquier persona que utilice el transporte público conoce, y hacerse el sordo a los consejos y las críticas de los empleados y usuarios. Ay... Qué pena que no se quede uno mudo de vez en cuando...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 2004