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Entre divisas

La atención en los mercados se centra en la reunión de la Reserva Federal de la próxima semana, cuando se espera que EE UU se sume al grupo de economías que ha iniciado el ciclo alcista de tipos de interés. Lejos parecen quedar los días en que preocupaban más los movimientos observados en las divisas. No obstante, el contexto actual podría estar próximo a una inflexión y la dinámica en los mercados de divisas que se ha visto en los últimos años podría variar.

Desde principios de 2002 el movimiento en los mercados cambiarios puede ilustrarse identificando tres grandes áreas. Un área dólar, que incluiría a EE UU y a los países con tipo de cambio fijo con el dólar, como China. Un área con tipo de cambio cuasi fijo con el dólar, caso de Japón y otras economías asiáticas con una intensa política de intervenciones de la autoridad monetaria. Y finalmente, un área no dólar, que comprende principalmente a las economías europeas. La dinámica de los flujos de capital asiáticos y la necesidad de mantener unas condiciones monetarias relajadas para impulsar la actividad han sido factores determinantes de los movimientos observados. La depreciación del dólar ha sido un elemento de apoyo importante para EE UU y para las economías con divisas vinculadas al dólar. Economías que con el objetivo de mejorar la competitividad vía tipo de cambio, entre otros motivos, se han apoyado en divisas depreciadas y controles de capital, con la consiguiente acumulación de reservas, a la vez que las fuertes entradas de capital hacia EE UU y las elevadas compras de su deuda han beneficiado a la economía de EE UU, presionando los tipos de interés hacia niveles reducidos. En ese contexto, y como consecuencia de lo anterior, han sido las divisas europeas, entre ellas el euro, las que se han apreciado más respecto al dólar.

La necesidad de ajustes puede cambiar la dinámica observada en los últimos años en los mercados de divisas

Sin embargo, de un tiempo a esta parte se percibe un cambio significativo en Asia. Por un lado, la sucesión de sorpresas positivas en Japón está generando un cambio de sentimiento respecto a esa economía, que ha impulsado a los tipos de interés de largo plazo hasta situarlos próximos al 2%. Por otro, el debate sobre la necesidad de variar el régimen cambiario de China se intensifica, ante la posibilidad de que las condiciones monetarias estén siendo demasiado relajadas en un contexto de favorables perspectivas de crecimiento y mayor inflación. Ajustes que, aunque no inmediatos, parecen ser sólo cuestión de tiempo.

Montse Martínez es economista del Servicio de Estudios BBVA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de junio de 2004.

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