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Aprendiendo inglés con Severo Ochoa

No siempre es cierto que en el mundo de la ciencia, la fama y el prestigio acaben por llegar cuando se tienen demasiados años. Ahí está para demostrar lo contrario Margarita Salas, una bióloga molecular cuya biografía está plagada de premios importantes, empezando por el Santiago Ramón y Cajal, que recibió cuando todavía no tenía 35 años, y que se cierra, por ahora, con el que otorga la Fundación Gabarrón, que ayer mismo la distinguió con el de Ciencia e Investigación. Los miembros del jurado han premiado a esta científica asturiana por "su contribución excepcional a la biología y genética molecular, sus trabajos pioneros con virus y su proyección industrial, que ha llevado a la consecución de patentes de una gran utilidad social". Por si faltara poco en su currículum, es miembro de la Real Academia Española, donde contribuye a incorporar al diccionario palabras y expresiones del léxico científico. Discípula de Severo Ochoa, con quien trabajó en Estados Unidos, fue la encargada por el Nobel luarqués, junto a su marido, el científico Eladio Viñuela, de impulsar la investigación española en el campo de la bioquímica y la biología molecular. Aunque ahora su camino parece sembrado de rosas, la doctora ha recordado algunas veces la frase con la que Ochoa recibió al matrimonio en Nueva York: "Estaréis en distintos grupos de trabajo. Si no aprendéis otra cosa, al menos hablaréis inglés". Desde entonces hasta hoy ha recibido decenas de distinciones y se ha declarado ardiente defensora de conseguir que España aumente las exiguas cifras que dedica a la investigación, porque "un país sin investigación es un país sin desarrollo". La galardonada, que tendrá que hacer un hueco para este nuevo premio consistente en una escultura en oro creada por el artista Cristóbal Gabarrón, ha garantizado su presencia en Valladolid el próximo 8 de octubre para recogerlo y compartir escenario con otros premiados, como el cineasta Amos Gitai o el escultor Anthony Caro.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 2004