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31 lunas aguardan a 'Cassini' en Saturno tras su acercamiento a Febe

Nueva York
La vida útil del telescopio espacial 'Hubble' puede obtener una prórroga si la NASA se decide a enviar hacia 2007 robots para cambiar sus baterías y giróscopos, además de acoplarle un módulo que permita su caída segura a la Tierra al final de su existencia. En los próximos meses se conocerá la decisión.

El gigante Saturno y sus cremosas bandas de colores pastel dan la bienvenida a la nave Cassini-Huygens, que el próximo día 1 entrará en órbita del planeta después de un viaje de siete años. Alrededor, en un baile perenne y rítmico, están los 31 satélites conocidos del planeta, de los cuales el más fascinante y misterioso es Titán, sobre el que caerá la sonda europea Huygens.

Hace ya casi dos semanas que la nave llegó oficialmente a los arrabales de Saturno al encontrarse con una de sus lunas más remotas, Febe, pequeña y oscura, de la que obtuvo unas impresionantes imágenes. El aspecto y los movimientos de Febe sugieren que esta luna, de 220 kilómetros de diámetro, se originó mucho más allá de los planetas exteriores y fue lanzada hacia Saturno, que la capturó. En algunas de las imágenes se observan brillantes vetas, que se suponen de hielo, reveladas por el hundimiento parcial de las paredes de los cráteres. Esto ha llevado ya a pensar que Febe es un cuerpo helado recubierto de una fina capa de material oscuro.

Si todo va bien, Cassini funcionará durante cuatro años y tomará más de medio millón de imágenes. Su entrada en la órbita de Saturno la realizará llegando por debajo al plano de los anillos del planeta y atravesando entre el anillo F y el G. Es una zona por la que han pasado ya tres naves espaciales sin sufrir daño, aunque ninguna entró en órbita del planeta.

Tras situarse en órbita Cassini tomará algunas de las fotografías más cercanas de Saturno, antes de empezar su exploración de algunas de las lunas.

El mayor objeto de curiosidad es Titán. 45 de las 76 órbitas que realizará la nave automática incluirán el paso por las cercanías de Titán, llegando hasta poco menos de 1.000 kilómetros de su superficie. Este satélite es mayor que Mercurio o Plutón y un poco más pequeño que Marte. Su atmósfera es rica en nitrógeno y también contiene metano, etano, propano y otros compuestos orgánicos que contienen hidrógeno y carbono. Los diseñadores de la misión esperan que Titán les de alguna pista sobre la evolución de la Tierra hasta llegar a albergar vida, aunque no esperan encontrar vida en él.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de junio de 2004