Reportaje:

Cinco heridos en tres tiroteos por la separación de una pareja en Valladolid

Tres tiroteos sucesivos entre miembros de dos familias gitanas en Valladolid se saldaron ayer con cinco heridos (uno de ellos de 16 años) y tres detenidos. Uno de los heridos, el menos grave, es un ciudadano sin vinculación con los otros implicados, que recibió un tiro en el tobillo, según fuentes policiales.

Los hechos comenzaron poco después de las tres de la tarde, cuando M. J. G. vio acercarse a varios miembros de la familia de su esposa (menor de edad como su marido, embarazada y de la que está en proceso de separación) con navajas, por lo él sacó dos armas de fuego que llevaba y les disparó, según explicó a Efe el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Cecilio Vadillo. Este primer tiroteo ocurrió entre las calles del Faisán y Pavo Real y resultaron heridos cuatro miembros del clan de los Monchines, como se conoce a la familia Romero. El más grave, M. R. M., de 29 años, se debate entre la vida y la muerte en el hospital Clínico, como consecuencia de una herida cervical con lesión vascular. Otros dos, D.L.R, de 17 años, y R.R.L., de 33, se encuentran en estado crítico. S.R.C, de 16 años, sufre heridas menos graves en hombro, codo y manos derechos.

M. J. G. se dirigió entonces se dirigió a su domicilio, ubicado en la calle de Ángel García, y alertó a su familia, cargaron las armas y, de manera accidental, se les escapó un disparo que no tuvo más consecuencias. En esos momentos se supone que algún familiar de la mujer disparó hacia la casa y se dio a la fuga.

Allí fue detenido M.J. G., que se confesó autor de los disparos y se le requisaron dos pistolas y tres escopetas. Según otras fuentes también fueron detenidos su padre y un hermano. Anoche estaban siendo interrogados. En los escenarios de estos dos tiroteos se recogieron decenas de casquillos de bala.

Hora y media después del segundo tiroteo se produjo una tercera agresión en la calle de la Golondrina, cuando unos desconocidos dispararon desde un coche contra las ventanas de una casa, cuyos moradores, que no tienen relación con las familias citadas, resultaron ilesos. Fuentes policiales presumen una confusión de los atacantes.

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