MUERE EL EX PRESIDENTE REAGAN

Muere Ronald Reagan, líder de la revolución conservadora de los ochenta

El ex presidente de EE UU, ganador de la guerra fría, fallece a los 93 años tras 10 con Alzheimer

Ronald Reagan, el presidente estadounidense que más marcó a su país y al mundo desde John F. Kennedy, murió ayer en su casa de Los Ángeles a los 93 años, rodeado de su familia. Desde hace diez años, Reagan -el presidente número 40º de EE UU, en la Casa Blanca de 1981 a 1988- estaba enfermo de Alzheimer. Horas antes de su muerte, se supo que su salud se había deteriorado, y decenas de cámaras se apostaron frente al domicilio familiar de Los Ángeles. La Casa Blanca puso a media asta la bandera y el presidente George W. Bush, desde Francia, dijo: "Hoy es un día triste para América".

Bush: "Reagan deja detrás la nación que restauró y el mundo que ayudó a salvar"

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En su mensaje desde París, Bush dijo que Reagan "deja detrás la nación que restauró y el mundo que ayudó a salvar". El ex presidente Gerald Ford, en un comunicado, dijo que Reagan fue "un excelente líder durante tiempos de desafío en casa y en el exterior". Y Clinton dijo que siempre recordará a Reagan por "la manera en la que personificó el optimismo indomable de los americanos y por mantener a EE UU en la vanguardia de la lucha por la libertad".

"Mi familia y yo queremos hacer saber al mundo que el presidente Ronald Reagan ha fallecido a la edad de 93 años, después de haber sufrido desde hace 10 años de Alzheimer. Agradecemos las plegarias de todos", dijo Nancy Reagan, su viuda, en un comunicado. La muerte se produjo de madrugada por neumonía, según la portavoz familiar, que dijo que en ese momento estaban en la casa su mujer y sus hijos Ronn y Patti, y que Michael llegó algo mas tarde. Con ellos, pero ya sin enterarse, celebró Reagan su último cumpleaños, en febrero. Nunca supo, tampoco, de la muerte de su hija Maureen.

Reagan no había aparecido en público desde el 5 de noviembre de 1994, cuando escribió una carta que conmovió a la nación entera y en la que decía: "Comienzo ahora una travesía que me llevará al ocaso de la vida. Sé que para América siempre habrá un amanecer brillante en el futuro". Los primeros síntomas, escribe Peggy Noonan en su biografía de Reagan, surgieron en 1992. En 1993 le fue diagnosticada la enfermedad. Él escribió personalmente la nota de despedida. Reagan, que vivió más años que ningún otro presidente de EE UU, iba a ser llevado anoche a la biblioteca que lleva su nombre en Simi Valley, a 30 kilómetros de Los Ángeles, para después volar a Washington. En la capital, sus restos se expondrán en el Capitolio y habrá un funeral en la catedral. Será enterrado en Simi Valley.

Ayer, nada más conocerse la noticia, hubo un torrente de reacciones de simpatía hacia el hombre que lanzó una revolución conservadora cultural política y económica. Reagan supuso la regeneración de los republicanos después de la destitución de Richard Nixon, pero, además, fue el primer republicano que culminó mandato en 30 años. Con una filosofía sencilla -aligerar la Administración, reducir impuestos, reforzar el Ejército- Reagan lanzó a EE UU a la carrera de armamentos, duplicó la deuda nacional y dejó una pesada herencia económica. Pero la mayoría de sus compatriotas siempre le vieron como el hombre que les anunció que "había vuelto a amanecer en América" después de la catástrofe de Vietnam, de la crisis de los rehenes en Irán -que destrozó la presidencia de Jimmy Carter- y de la vergüenza colectiva del caso Watergate.

Reagan devolvió a EE UU la confianza en la Casa Blanca. Su optimismo era contagioso e hizo sentirse mejor a la sociedad. Sus dotes de comunicación compensaron su ligera carga política e intelectual y todavía es recordado como el líder que combatió y venció "al imperio del mal", como denominó a la Unión Soviética. A pesar de que su segundo mandato estuvo salpicado por el escándalo de la venta de armas a Irán y del traspaso de los beneficios a la guerrilla antisandinista, consiguió librarse del castigo político y se retiró de la Casa Blanca con una enorme popularidad. En palabras del senador demócrata Charles Schumer, "se podía estar de acuerdo o no con Reagan, pero nadie puede negar que era honrado, que peleó por aquello en lo que creía y que tuvo el valor de mantener sus convicciones. Será recordado como uno de nuestros mejores presidentes".

Reagan nació el 6 de febrero de 1911 en Tampico (Illinois). Su pade era un vendedor de calzado alcohólico. Estudio Economía y Sociología y trabajó como comentarista deportivo en una emisora de radio en Iowa antes de probar suerte en Hollywood. Allí hizo medio centenar de películas, prácticamente todas olvidables, incluida la más conocida y que le dio el mote que le acompañó toda su vida, The Gipper, en la que representaba a un célebre jugador de fútbol americano del equipo de Notre Dame.

Desde la pantalla probó la política en 1947, cuando fue elegido presidente de la asociación de actores. Hasta 1962 estuvo afiliado al Partido Demócrata, pero su entrada en la vida pública la hizo como gobernador republicano de California en 1966. Ganó esa elección y la siguiente, en 1970. En 1976 disputó a Gerald Ford la nominación presidencial; la perdió por poco, y Ford perdió después ante el demócrata Jimmy Carter. Cuatro años después consiguió la nominación y arrolló a Carter: Reagan ganó en 43 de los 50 Estados en las elecciones de noviembre de 1980.

Dos meses después de haber asumido la presidencia, Reagan sufrió un atentado frente al hotel Hilton de Washington, del que resultó herido. El agresor, John Hinckley, fue internado después en un psiquiátrico.

Ronald Reagan tenía dos hijos -uno, adoptado- de su primer matrimonio con Jane Wyman, de la que se divorció cuando aún era un actor. Se casó de nuevo en 1952 con Nancy, también actriz, con la que tuvo tres hijos. Nancy Reagan sorprendió a los estadounidenses hace un mes cuando habló junto a celebridades de Hollywood a favor de la investigación con células madre para tratar de aliviar el Alzheimer o el Parkinson. "Ronnie está en un lugar distante al que yo no puedo llegar", dijo entonces, y añadió, enmendando la plana a la política del Gobierno de Bush: "La ciencia nos ofrece una esperanza que puede proporcionar a los científicos muchas de las respuestas que han estado fuera de su alcance. Hemos perdido ya mucho tiempo. No puedo soportar que se pierda más. Por eso, estoy decidida a hacer lo posible para salvar a otras familias de este dolor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de junio de 2004.

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