El presidente del Gobierno y el ministro de Defensa visitarán al Papa el 21 de junio

José Luis Rodríguez Zapatero viajará el 21 de junio a Roma, donde será recibido por el papa Juan Pablo II en el Vaticano, en compañía del ministro de Defensa, José Bono. La presencia del ex presidente de Castilla La Mancha en el encuentro no se debe a que se vayan a abordar temas militares, sino al hecho de que Bono es el único miembro declaradamente católico practicante del Gabinete y con notorias buenas relaciones incluso con el Opus Dei.

El presidente ha considerado que esta visita tiene un interés prioritario, sobre todo a la vista de las reacciones negativas que distintos planes del Ejecutivo socialista han suscitado en la jerarquía católica española. De ahí que la cita papal haya sido incluida entre la primera tanda de viajes emblemáticos -a Marruecos, París, Berlín, México o Londres- con los que el presidente ha querido subrayar el giro de su política exterior en relación con la de José María Aznar.

En el caso de la Santa Sede, el cambio que interesa se refiere, sin embargo, a la política interior. Los planes de ampliar el aborto legal, permitir la investigación con células madre o regular el matrimonio entre homosexuales, confirmados la semana pasada en las Cortes por el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, han puesto en pie de guerra a los obispos españoles.

La batalla de la religión

La paralización de la Ley de Calidad de la Enseñanza, con la seguridad de que la reforma iniciada por el Gobierno del PP para dar pleno valor académico a la asignatura de religión no seguirá adelante, es otro caballo de batalla sobre el que el episcopado piensa desplegar toda la capacidad de movilización de sus fieles.

La ortodoxia vaticana de Aznar en estos temas, que enfrentan a la jerarquía incluso con amplios sectores del catolicismo, explica el buen entendimiento que logró con el Papa -aunque Juan Pablo II fue crítico con la invasión de Irak-, y la cálida despedida, llena de agradecimiento explícito, que éste le ofreció en el Vaticano poco antes de las elecciones del 14 de marzo.

A Zapatero le corresponde ahora evitar enfrentamientos, para lo que, probablemente, tendrá que reiterar al Pontífice que las reformas no pueden ser entendidas como "ofensivas" y que su objetivo es "ampliar los espacios de libertad, igualdad y el ejercicio de los derechos fundamentales". Tales esfuerzos pueden chocar con la rigidez vaticana en materia de fe, moral y costumbres, que generalmente no admite disimulos.

Completan, al día de hoy, la agenda internacional del presidente hasta el verano la visita que el presidente sirio, Bachar el Asad, inicia esta tarde a Madrid; el viaje a Londres que Zapatero hará el jueves para entrevistarse con el primer ministro, Tony Blair; el Consejo Europeo que se celebrará en Bruselas, para intentar aprobar la Constitución, el 17 y 18 de junio, y la cumbre de la OTAN programada en Estambul (Turquía) para el 26 y 27 de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0031, 31 de mayo de 2004.

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