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Necrológica:

Augusto Fernández Guardiola, 'in memórian'

El pasado día 19 de mayo ha fallecido en México, DF el profesor Augusto Fernández Guardiola, conocido neurocientífico de origen español.

Augusto Fernández Guardiola nació en Madrid en 1921, pero muy joven emigró a México al finalizar la Guerra Civil española. Su formación científica estuvo ligada a aquel numeroso grupo de científicos y creadores que marchó a México a finales de los años treinta. Concluidos sus estudios de Medicina, completó su formación en diversos centros de Francia y Estados Unidos.

Fue autor de más de 180 trabajos científicos, más de 500 presentaciones en congresos y reuniones de su especialidad y de numerosos libros y artículos de divulgación. Fue un gran investigador de los mecanismos neuronales que subyacen a la epilepsia, en particular en relación con el sistema límbico, trabajos que son citados con profusión en la literatura científica actual.

Era miembro de muchas sociedades científicas y había recibido numerosos premios por sus investigaciones, entre los que destaca el Premio Nacional de Ciencias y Artes, que le otorgó el Gobierno de México en 1999.

Fue creador de una escuela de neurocientíficos mexicanos altamente productiva. Era proverbial su enorme capacidad de trabajo, como muestra que hasta hace unos meses seguía asistiendo regularmente a su laboratorio, ¡con más de 80 años!

Hace unos años, publicó un libro sobre las Neurociencias en el exilio español en México, en el que describe con gran cariño y elegancia la peripecia vital de varios investigadores españoles que emigraron a México a final de los años treinta. Me consta que el libro tuvo un notable éxito tanto en España, como en diversos países hispanoamericanos.

Mantuvo un continuo contacto con numerosos grupos de neurocientíficos españoles, intercambiando alumnos y experiencias. En concreto ayudó desde sus inicios a la creación de la Escuela Iberoamericana de Neurociencia, desde sus orígenes en la sede de La Rábida de la Universidad Internacional de Andalucía, que posteriormente se ha plasmado en el Programa de Doctorado en Neurociencia que se imparte en la Universidad Pablo de Olavide, bajo los auspicios de la Internacional Brain Research Organization, con una elevada participación de alumnos y profesores latinoamericanos.

Aparte de su actividad científica, Fernández Guardiola tenía una formación cultural de amplio vuelo y una dilatada experiencia vital. Augusto fue amigo (o al menos interlocutor directo) de personajes cruciales de la historia contemporánea, como Fidel Castro o el Che Guevara, en la época que pasó en La Habana tratando de crear un grupo de neurocientíficos en una Cuba en plena efervescencia revolucionaria (eran los años sesenta). Fue vecino en Cuernavaca de un desconocido Gabriel García Márquez, al que prestó su propia máquina de escribir para que pudiese teclear lo que luego sería Cien años de soledad. Más de un colega mexicano me ha comentado que Agusto quedó retratado en dicha novela, en la figura del gitano Melquiades, que llevó el hielo y el imán a Macondo y que tenía manos de gorrión.

A mí personalmente me encantan los artículos de Augusto en los que trata del "problema" cuerpo-mente, con una profundidad filosófica y científica que para sí quisieran esos divulgadores de alas cortas, que tanto nos abruman en la actualidad. La muerte de Augusto nos deja sin un gran maestro y sin un excelente amigo. Así, la vida se nos hace más difícil sin él.

José M. Delgado García es catedrático de Fisiología de la Universidad Pablo de Olavide.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 2004