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Per L'Horta difunde dos proyectos para preservar la huerta de Valencia de la urbanización

La huerta de Valencia no está inevitablemente condenada a ceder a las presiones urbanísticas. Ante la decisión del Ayuntamiento de recalificar suelo agrícola para edificar viviendas surgen propuestas para integrar la huerta en la ciudad y mantener el paisaje y su productividad. Per L'Horta difundió ayer dos proyectos, uno para convertir la huerta de Campanar en un parque agrario, y otro centrado en crear un espacio de transición entre la ciudad y los campos de Alboraia.

La primera propuesta la suscribe Ignaci Garcia, ingeniero técnico agrícola por la Universidad Politécnica de Valencia, que en su proyecto de final de carrera estudia las posibilidades de la huerta de Campanar, y en concreto de la partida de Dalt, para "cumplir las funciones productivas, sociales y ambientales" de un espacio sostenido que preserve su identidad agrícola. El parque agrario que propone Garcia se integra en el cinturón metropolitano, potencia la actividad agraria y la rehabilitación de sus alquerías, caminos y acequias. "No se pretende volver a imágenes nostálgicas de la huerta", sino "movilizar recursos y capacidades de la propia huerta desarrollando propuestas que la relacionan con el ciudadano" al tiempo que la protegen, indica el autor. Garcia sugiere la creación de un banco de tierras que permita el cultivo a tiempo parcial, el fomento de los productos ecológicos y la creación de una cooperativa. El parque también recuperaría los caminos y las alquerías, una de las cuales podría dedicarse a centro geriátrico de día, como piden los vecinos, mientras que en otras se ofrecerían cursos de agricultura ecológica y educación ambiental, espacios museísticos relacionados con la huerta y se ubicaría la sede de la cooperativa. Un consejo asesor crearía un ente gestor del parque con competencias de ámbito urbanístico, agrario y medioambiental.

Por su parte, Audrey Burlotto, licenciada en Paisajismo por la Universidad de Burdeos, plantea una "transición suave" entre la ciudad y la huerta de Alboraia a través de un parque. El proyecto parte del concepto de la ciudad jardín ecológica, un tejido semiurbano "compuesto por parcelas agrícolas ya existentes y huertos" familiares.

Per L'Horta, al dar a conocer estos proyectos, reiteró la necesidad de una moratoria que permite "detener las agresiones a los espacios agrícolas de la ciudad y dar una oportunidad a la reflexión y el debate sobre el futuro de la huerta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de mayo de 2004