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El diputado del PSPV Antonio Moreno fallece a los 53 años

El diputado autonómico socialista Antonio Moreno Carrasco, de 53 años, falleció ayer en Valencia víctima, al parecer, de un infarto que le sobrevino cuando se encontraba en casa de un hijo suyo, donde, contrariamente a su costumbre -salvo fuerza mayor iba y venía todos los días desde Alicante- había pasado la noche. Cuando el hijo regresó a casa a última hora de la tarde se lo encontró ya muerto, según informaron fuentes próximas a la familia. Otras fuentes indicaron que el pasado viernes, en una cena-homenaje a un dirigente de UGT en Alicante, en la que debió ser su última aparición pública, el político alicantino ya tenía aire cansado y parecía no encontrarse del todo bien.

Nacido el 14 de mayo de 1951 en Alicante, abogado, casado y con dos hijos, había sido propuesto ayer mismo por su partido para ocupar el cargo de Síndic de Comptes adjunto. Un puesto que en cierta manera suponía una vuelta a sus orígenes profesionales como interventor municipal y que le iba a alejar de la política activa y de las Cortes Valencianas, donde ha sido diputado desde el año 1991, y donde ha sido casi de todo: desde diputado de a pie hasta portavoz del Grupo Socialista, además de vicepresidente de la Mesa de las Cortes. El dirigente socialista Vicent Sarrià acudió anoche al domicilio del hijo de Antonio Moreno, cuyos restos todavía permanecían allí a la espera de la llegada del juez.

Ayer por la mañana compañeros de las bancadas socialistas que intentaron hablar con él explicaron que no contestaba su teléfono móvil. Incluso comentaron irónicamente que, posiblemente debido a su inminente nombramiento como Síndic de Comptes adjunto, había optado por no acudir a las Cortes a pesar de que había pleno, una cita a la que Antonio Moreno no fallaba casi nunca.

Lector empedernido -aprovechaba sus viajes casi diarios de ida y vuelta en tren para devorar la prensa-, deportista y frugal, de carácter afable y brillante orador parlamentario, Antonio Moreno estaba fuertemente implicado en su ciudad, de la que fue concejal y donde se relacionaba con sectores y colectivos defensores del patrimonio, como los del Benacantil.

Fue un apasionado de la política y de su partido, en el que desempeñó diversas responsabilidades y en el que vivió la mayor parte de las numerosas batallas internas que el PSPV ha registrado en las dos últimas décadas en Alicante. Allí optó en unas primarias para ser el candidato a alcalde, y desde allí vivió las convulsiones que dividieron a los socialistas valencianos en los últimos años noventa y primeros del siglo XXI. Antonio Moreno se significó en la lucha por la secretaría general -se enfrentó a Joan Romero en el congreso de la Politécnica-, pero fue ratificado como portavoz parlamentario sucesivamente por cinco direcciones distintas de su partido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de mayo de 2004