El mayor acceso a Bilbao no se derribará antes de 2010

La Diputación de Vizcaya y el Ayuntamiento de Bilbao tienen un nuevo calendario para el principal problema urbanístico de la capital: el derribo del acceso más transitado, el de Sabino Arana, y su sustitución por otro vial, la denominada cornisa de Olabeaga. El nuevo acceso estaría para 2009 o 2010 y la demolición de Sabino Arana, un año más tarde.

El programa destierra la pretensión, anunciada por la Diputación en 1999, de acometer la cornisa de Olabeaga en 2003 y derribar Sabino Arana en 2005. "Nos hemos dado cuenta de que había que hacer antes" otras actuaciones, dijo el alcalde, Iñaki Azkuna, quien dijo que el compromiso de 1999 se refería sólo al inicio de las obras de Olabeaga.

Azkuna y el diputado general, José Luis Bilbao, comparecieron juntos para explicar la dificultad del proyecto, que obliga al soterramiento de la línea de Feve, el cambio del trazado de Renfe en su entrada por Olabeaga y la liberación de las dependencias de Garellano, donde están ahora los Bomberos y la Policía Local. En los últimos meses se han sucedido las críticas vecinales por los retrasos en el derribo y ha habido peticiones de acometerlo antes de disponer del nuevo acceso.

"Sería el caos", replicó el alcalde, quien se refirió a los estudios que auguran, en caso de la supresión inmediata de Sabino Arana (que absorbe a diario entre 70.000 y 80.000 vehículos), congestiones de tráfico en los otros accesos: Enekuri, Deusto, Alameda de Rekalde, Juan de Garai y la carretera Zorroza-Basurto.

Bilbao recalcó que el viaducto se podría derribar en un año, pero la carencia de una alternativa "sería matar a la ciudad". El diputado general agregó que el trazado del vial de Olabeaga está definido e incluye cambios con respecto a lo previsto hasta hace poco: no atravesará el barrio de Santa Ana, sino que irá soterrado, y tampoco tocará las viviendas de Olabeaga. Estos cambios explicarían también la demora en los plazos.

Opinó que el "punto crítico" del proyecto no es tanto el presupuesto, calculado ahora en 100 millones de euros, sino el acuerdo con Renfe para que varíe su trazado a la entrada de Bilbao.

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