Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Atutxa considera imposible votar el 'plan Ibarretxe' antes de fin de año

La votación definitiva en pleno del plan Ibarretxe no tendrá lugar en septiembre, como anunció el lehendakari en el último debate de política general, sino hacia finales de año, según el cálculo efectuado ayer por el presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa. La oposición atribuye este aplazamiento al deseo del PNV de ganar tiempo y acometer esa votación lo más cerca posible de las elecciones autonómicas (la legislatura finaliza en mayo de 2005), a las que irá como principal rentabilizador del proyecto. En todo caso, se trata de la primera aclaración explícita sobre el curso del debate tras la presentación del proyecto en el Parlamento el 25 de octubre de 2003.

El Ejecutivo autonómico, cuya portavoz, Miren Azkarate, ya dejó entrever la posibilidad de este retraso el martes en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Gobierno, emitió un comunicado oficial, una fórmula muy poco utilizada, para señalar, sin comprometer una fecha, que la votación se producirá durante esta legislatura.

"La soberanía no existe"

Sobre el contenido de su plan el lehendakari, Juan José Ibarretxe, introdujo ayer en Bilbao algunos matices, al menos semánticos. En una comida con empresarios vizcaínos, abogó por la "flexibilización de conceptos que en estado puro" han estado "dividiendo" y recalcó que "en el espacio de la Unión Europea la independencia y la soberanía no existen". "Hoy existen la interdependencia, el compartir y ése deberá ser un modelo que sirva para las relaciones entre Euskadi y España".

Pese a haber marcado desde el principio los ritmos, el Ejecutivo vasco sostiene que ahora toca a la Cámara establecer los tiempos del debate parlamentario. Ello dio pie a Atutxa para acogerse a los dos meses y medio de retraso acumulado, según dijo, por los recursos presentados por la oposición y la ampliación del plazo de enmiendas. "Considero que a finales de año pudiera estar el texto en condiciones de ser debatido por el pleno", dijo. El plazo definitivo quedó aún en el aire, a expensas de las comparecencias ajenas a los grupos en la ponencia, que empezaron ayer y se prolongarán más allá del verano.

La oposición, por su parte, considera que son esas comparecencias el instrumento del que los grupos del Gobierno echan mano para retrasar la votación. Ni el PP ni el PSE-EE deseaban esas intervenciones, y piden sin éxito que se sometan a votación cuanto antes las enmiendas parciales para concluir un debate que consideran estéril. Todo indica que no se tratarán hasta el próximo otoño.

Mientras el Gobierno y Atutxa señalan que el retraso viene a dar tiempo a los socialistas de presentar una propuesta propia, éstos lo niegan. El plan Ibarretxe es "una bandera electoral" para el tripartito y fundamentalmente para el PNV, "que lo usa como instrumento para afianzar su hegemonía en el mundo nacionalista", dijo su portavoz Rodolfo Ares. El popular Leopoldo Barreda, por su parte, detectó "una evidente voluntad de retrasar" el proceso debido a "la falta de apoyos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de mayo de 2004