Reportaje:

Kiko, el 'Miguel Ángel' de la Almudena

El fundador del Camino Neocatecumenal presenta sus pinturas en la catedral

Nubes de incienso acariciaron ayer las pinturas con que el creador del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, ha adornado el ábside de la catedral madrileña de la Almudena. La bendición corrió a cargo del cardenal Antonio María Rouco, arropado por sus obispos auxiliares y cientos de kikos arrobados porque su carismático fundador había llegado desde Roma para una ocasión "realmente histórica", subrayó un portavoz arzobispal. También vino a Madrid la cofundadora del Camino, Carmen Hernández, la única extranjera que tiene acceso, a cualquier hora del día, a los despachos privados de Juan Pablo II.

A puerta cerrada, el arzobispado dedicó la catedral en la mañana de ayer al acontecimiento: una larga sesión fotográfica, la multitudinaria conferencia de prensa que devino en sermón, la recepción privada de Kiko Argüello a centenares de sus neocatecumenales e, iniciada la tarde, la solemne bendición de las pinturas por Rouco. Hace cuatro años, el cardenal invitó a Kiko Argüello a postularse para completar pintura y vidrieras de la catedral, compitiendo con seis artistas cuyo nombre es un misterio custodiado con esmero. José Luis Galicia realizó las primeras pinturas entre 1960 y 1993. Las presentadas ayer se han realizado deprisa, en apenas tres meses, para tener la iglesia lista para la boda del Príncipe, el 22 de mayo, aunque Kiko Argüello se distanció de ese evento: "Esto estaba antes de lo de la boda", dijo.

"Antes de esta obra pedí al Papa una audiencia. No me creía digno de pintar una catedral"
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"Yo, antes de hacer esta obra, pedí al Papa una audiencia. No me consideraba digno de pintar una catedral. Como sabéis, el Señor quiso que en un momento de mi vida dejase la carrera de pintor y me fuera a vivir entre los pobres. El señor me obligó a que viviera para él", dijo en una conferencia de prensa iniciada con rezos y aleluyas por el obispo César Franco.

Delante del altar principal de la catedral, de pie, rigurosamente de negro, ronco y enérgico, Kiko Argüello dedicó casi una hora a explicar su estética, mezclando apasionadamente, como predicador curtido en mil cursillos de cristiandad -su actividad eclesial en los años sesenta-, largas disquisiciones sobre la fe y la forma, la teología y la técnica, el arte sacro y la pintura clásica y mundana -con citas a Miguel Ángel, pero también a Mondrian, Kandinsky y otros-, y sobre el rezo y los ayunos que necesitaron, él y sus ayudantes, para concluir el trabajo. "Lo más difícil de hacer ha sido el rostro de Cristo. Puedes estar meses y no te sale, o te sale un churro, porque se trata de hacer el rostro de un hombre que es Dios. El que no tiene fe no lo comprende, pero ustedes sí. Rezas un día, pides a la Virgen, ayunas, te lanzas y esperas a que Dios te ayude", dijo.

Los cuadros, en siete paneles, representan los misterios más importantes de la salvación, mientras que las ocho alegres vidrieras, por encima de los paneles, se centran en María, "el nombre más hermoso de la Iglesia", más la palabra "palabra" en español, latín (verbum), hebreo (dabar), ruso (slovo), griego (logos) y siriaco (melaf). En el centro de la obra, un gran Cristo pantocrátor, con unas letras en grande, proclama: "Vengo pronto". "Hay que anunciar que Cristo volverá. Vida eterna tenemos los cristianos. Cristo ha resucitado la muerte. Los cristianos no morimos", proclamó Argüello.

Kiko Argüello -Francisco José Gómez de Argüello Wirtz-, pintor, músico y aprendiz de actor, nació en León en 1939, en una familia acomodada. En 1964 abandonó una exitosa carrera artística para irse a vivir a una chabola de Palomeras, en la barriada de Vallecas, donde ideó la fundación del Camino junto a Carmen Hernández, que vivía en una chabola de enfrente. Lo dice la biografía distribuida ayer. Hoy son los líderes del movimiento neoconservador más bullicioso y multitudinario del catolicismo moderno -se dice que cuentan con un millón de seguidores repartidos por 105 países, doce veces más que el Opus Dei, por ejemplo, y han fundado 16.700 comunidades, gestionan 4.900 parroquias en 883 diócesis, tienen 53 seminarios y ya cuentan con importantes universidades civiles.

Kiko Argüello presenta sus pinturas en la Almudena.
Kiko Argüello presenta sus pinturas en la Almudena.GORKA LEJARCEGI

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