Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Muere la niña que se llevó su padre tras apuñalar a la madre

El agresor y su ex mujer permanecen graves en distintos hospitales

Media docena de familiares y allegados velaban ayer en un tanatorio de Lorca (Murcia) el cuerpo de la niña de ocho años Wineth Daniela Munévar Sánchez. La pequeña murió ayer como consecuencia del accidente de tráfico sufrido el sábado pasado cuando su padre, Luis Gilberto Munévar, huyó con ella tras acuchillar a su ex mujer y a la hija mayor habida en el matrimonio, de 12 años, en su casa de Lorca.

En la sala número 2 del tanatorio Blaymar, de Lorca, yacía ayer por la tarde el cuerpo de la última víctima mortal de la violencia doméstica en España, la niña de origen colombiano Wineth Daniela Munévar Sánchez. La pequeña murió por las lesiones causadas en el accidente de tráfico que se produjo durante la huida de su padre a Almería, después de haber acuchillado a su ex mujer en presencia de la niña y de su hermana de 12 años. Ésta intentó ayudar a su madre durante la agresión y resultó con heridas leves. Según fuentes policiales, el hombre intentó "secuestrar a sus hijas" y la madre quiso evitarlo.

A menos de 500 metros del tanatorio, en la unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital Rafael Méndez, había recuperado la conciencia la víctima de la agresión y madre de la pequeña, Luz Gabriela Sánchez Bernal. "Está grave, pero fuera de peligro", dijo un portavoz de ese centro. Su presunto agresor permanece muy grave en el hospital Virgen de la Arrixaca (Murcia).

La pequeña Daniela estaba muy emocionada ante la proximidad del día de su primera comunión. "Sólo hablaba de eso, del vestido, de la ceremonia en la parroquia del Carmen", comenta muy afectada la abuela de una compañera de catequesis. El colegio público San Fernando, donde Daniela y su hermana cursaban sus estudios de primaria, vivió ayer uno de los peores días de su historia. Los alumnos rompieron a llorar al ver el pupitre vacío de Daniela.

Corona de flores

Según relató la directora de este centro, Remedios Viseras, los niños no sabían muy bien qué hacer, pero tenían claro que, además de llorar, algo debían hacer. Así que, de forma espontánea, los escolares juntaron de sus ahorros los euros suficientes para comprar una corona de flores.

Wineth Daniela era un ejemplo de integración escolar y vecinal. Según Viseras, su comportamiento era inmejorable. "Estaba perfectamente adaptada en la comunidad escolar y su rendimiento académico era aceptable". Tanto la madre como el padre de la pequeña eran bien conocidos en el colegio de sus hijas. Esta mañana, cuando la niña esté recibiendo sepultura en el cementerio de San Clemente, la comunidad escolar de San Fernando guardará un minuto de silencio en recuerdo de Daniela. El colegio ha decidido suspender una cena de convivencia que iba a celebrar el viernes.

También el barrio de Lorca donde residía la pequeña es un ejemplo de integración. Debajo del piso donde Luis G. Munévar acuchilló presuntamente a su ex mujer hay una mezquita musulmana y en los aledaños viven muchos ecuatorianos, braceros, como Luz Gabriela Sánchez.

Un hermano de Luz Gabriela que ayer velaba el cuerpo de su sobrina comentó: "La pareja fue un día muy feliz; ahora no estaban juntos, pero, ni mucho menos, es uno de esos casos en los que se ve venir un final trágico. Yo lo creía incapaz de hacer una cosa así".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de abril de 2004