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La petrolera Shell se plantea nuevos ceses por el escándalo de las reservas de petróleo

El consejo se reúne con urgencia en Londres para estudiar el borrador del informe sobre su crisis

El Consejo de Administración de la petrolera Shell se reunió ayer con urgencia en Londres. Los directivos del gigante petrolero anglo-holandés estudiaban la necesidad de nuevos ceses como consecuencia del escándalo que ha sacudido a la compañía, que desde enero hasta ahora se ha visto obligada a recortar en más de un 20% sus reservas declaradas de petróleo, un recorte que ha supuesto reducir esas reservas en 4,15 millones de barriles. El consejo estudió el primer borrador del informe sobre la crisis, que ha de remitir a las autoridades reguladoras de Estados Unidos, el Reino Unido y Holanda.

Según diversas informaciones de prensa, los directivos intentan centrar la responsabilidad de la crisis en los dos altos cargos que han tenido que abandonar la compañía tras estallar el escándalo: el hasta entonces presidente, sir Philip Watts, y el responsable de exploración y producción, Walter van der Vijver, sustituidos, respectivamente, por Jeroen van der Veer y Malcolm Brinded. El diario The Wall Street Journal aseguraba ayer que el nuevo presidente, Van der Veer, y la responsable de finanzas de Shell, Judith Boynton, estaban al corriente de los problemas de las reservas antes de que éstos se hicieran públicos en enero.

Ayer estaban reunidos de manera conjunta los consejos de Royal Dutch Petroleum Co y de Shell Transport & Trading Co PLC, que forman Shell. Los consejeros habían celebrado reuniones previas el miércoles y el jueves en La Haya. Según The New York Times, que cita a un ejecutivo de la compañía al que no identifica, los consejeros de Shell están estudiando la necesidad de forzar nuevas dimisiones para atajar la crisis. Se apoyan para ello en el informe de varios centenares de páginas que describe cómo Shell llegó a infravalorar en más de un 20% sus reservas petroleras, un índice que el mercado utiliza para medir la solidez financiera de las grandes compañías petroleras.

Un portavoz de la compañía confirmó la reunión del consejo, a pesar de que normalmente no suelen hacerlo de manera oficial, aunque advirtió que no está previsto hacer comentarios sobre las discusiones o eventuales acuerdos a los que llegue el consejo.

Según la fuente del diario neoyorquino, el informe provisional recoge la correspondencia interna de Shell, incluido un correo electrónico de Walter van der Vijver en el que califica de "dinamita" el informe preliminar realizado en diciembre del año pasado por un empleado de Shell. Ese informe "tiene que ser destruido", decía el mensaje de Van der Vijver, responsable de las reservas, fechado el 2 de diciembre. Pero el informe no fue destruido y seis días después el propio directivo envió un informe de 42 páginas a sus superiores dando cuenta del problema.

Walter van der Vijver hizo pública una declaración a principios de semana a través de sus abogados en Estados Unidos negando cualquier responsabilidad en la crisis. "Yo introduje la mejora de los controles, directrices y técnicas rigurosas en la unidad de exploración y producción", dice. "Cuando se hizo evidente la magnitud del incumplimiento en la clasificación de reservas, a finales de 2003, cargué con la responsabilidad de informar de manera exhaustiva a la compañía. Insistí a favor de informar de manera plena a los consejos conjuntos de la compañía y a la opinión pública", insiste. Le forzaron a dimitir "sin una explicación convincente", sostiene.

Cifras ficticias

Los problemas de las reservas empezaron a trascender en enero y Shell se vio obligada a admitir que había calculado unas reservas superiores a las reales en 3,9 millones de barriles. Un tercio de estas reservas ficticias correspondían a la actividad de la compañía en Nigeria. Tras una desastrosa campaña de relaciones públicas se vio obligada a admitir en marzo que a esa cantidad había que sumar otros 250.000 barriles, hasta totalizar 4,15 millones de barriles. Los analistas estiman que el problema emergerá de nuevo en mayo, cuando la compañía presente su informe definitivo a las tres autoridades reguladoras que estudian la crisis: el SEC de Estados Unidos, la FSA británica y la AFM holandesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de abril de 2004