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DIVULGACIÓN | Exposiciones

El museo del jurásico de Asturias presenta su colección de dinosaurios

Una amplia colección de restos óseos de vertebrados jurásicos y un conjunto de icnitas (huellas) de dinosaurios, atribuidos a unos 200 ejemplares de grupos conocidos de estos animales -todos ellos procedentes de la costa asturiana-, constituyen la valiosa aportación del Museo Jurásico de Asturias (Muja), que el Gobierno del Principado acaba de inaugurar en la Rasa de San Telmo (Colunga), en un promontorio sobre el mar y a muy escasa distancia de las playas y acantilados en los que se concentran algunos de los más ricos yacimientos paleontológicos de la región.

El registro fósil del jurásico superior, localizado entre las playas de Merón (Villaviciosa) y de Ribadesella, ha permitido identificar y recuperar en los últimos 20 años, merced a los estudios de expertos de la Universidad de Oviedo, unas cuatro toneladas de rocas jurásicas que han pasado a engrosar los fondos del museo. El Muja completa sus contenidos con una oferta didáctica y divulgativa, consistente en reproducciones a tamaño natural de ejemplares del mesozoico, recreaciones, vídeos, paneles, vitrinas, pantallas interactivas, mapas e ilustraciones. Los restos óseos de dinosaurios y otros vertebrados coetáneos que se exhiben en el museo constituyen, según las autoridades culturales asturianas, la más completa colección de España.

El compendio de huellas fosilizadas de terópodos, ornitópodos, saurópodos y estegosaurios -dinosaurios con placas- supone el más relevante conjunto de icnitas de dinosaurios de Europa, tanto por su cantidad como por su variedad y excelente estado de conservación, destacan sus responsables. Se trata además del conjunto que contiene el mayor número de huellas de estegosaurios, raramente conservadas en el registro geológico. El esqueleto parcial de un ejemplar de esta especie -el más completo de cuantos han sido hallados en España, y en cuya recuperación de nuevas piezas aún trabajan los expertos de la Universidad de Oviedo dirigidos por José Carlos García Ramos-, constituye uno de los muchos elementos de gran interés paleontológico que reúne el Muja, junto a piezas como un esqueleto parcial de cocodrilo procedente de un yacimiento próximo a la playa de Lastres; una ulna o hueso largo de la extremidad anterior de un branquiosaurio de 1,25 metros de longitud, y que excepcionalmente presenta múltiples marcas de mordeduras por dinosaurios carnívoros coetáneos; y restos óseos de plesiosaurios, que suponen el conjunto más completo conservado de estos reptiles marinos en España.

También se aportan los hallazgos del mejor yacimiento conocido de huellas de pterosaurios (reptiles voladores coetáneos de los dinosaurios), cuyas dimensiones han desvelado la existencia de individuos de este grupo de mayor tamaño que los hasta entonces conocidos, así como icnitas de cocodrilos, tortugas y lagartos, amén de las de dinosaurios, algunas con impresiones de la piel, muy escasas en el registro geológico, y de las que aquí se aportan un gran número de muestras bien conservadas.

Del reino vegetal se exponen troncos petrificados de árboles jurásicos y de helechos. Varias colecciones de fósiles de invertebrados, que actualmente están siendo investigados fuera de Asturias, regresarán a la región para sumarse a los fondos museísticos.

El Muja concentrará sus tareas de estudio e investigación en el Jurásico -periodo comprendido entre los 206 y los 144 millones de años antes de nuestra era-, que fue la etapa en la que hicieron su aparición los lagartos, los principales grupos de cocodrilos, las aves, los dinosaurios con plumas y los pterodáctilos (reptiles voladores de cola corta). Pero el museo abarca 3.500 millones de años, y, aunque se enfatizan las tres etapas de mesozoico (triásico, jurásico y cretácico), también recoge los periodos precedente y posterior.

El edificio consta de una gran cubierta de tres bóvedas de cobre engarzadas entre sí que representan la impronta de una huella de dinosaurio. El museo, que ha supuesto una inversión de 12 millones de euros, dedica en sus 2.500 metros cuadrados de exposición gran protagonismo a las replicas a tamaño natural de los grandes animales del mesozoico.

Del triásico se reproducen ejemplares de plateosaurios (los más antiguos dinosaurios de los que se tiene noticia en Europa y que miden unos 5 metros), y de herrerasaurus y prestosuchus, antecesores respectivamente de las aves y de los cocodrilos. Del jurásico se exhiben réplicas de un gran camarasaurio, de más de 17 metros, y un esqueleto del carnívoro deynonichus. Del cretácico se muestra una pareja de tiranosaurios rex (macho y hembra), de más de 12 metros de longitud y más de 10 toneladas de peso, en plena cópula. Y de un periodo anterior, el premesozoico, se exhiben simulaciones de un cráneo de giganotosaurio; el mayor de los dinosaurios carnívoros conocidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de abril de 2004