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Entrevista:MARÍA TERESA BAZO | Catedrática de Sociología de la Universidad del País Vasco

"El 5% de las personas mayores sufre alguna forma de malos tratos"

"Si el cuidado de los padres por sus hijos fuera una conducta natural, no existiría el cuarto mandamiento", dice con sorna María Teresa Bazo (Cascante, Navarra, 1945). Esta catedrática de Sociología de la Universidad del País Vasco (UPV) es representante de España en la Red Internacional de Prevención del maltrato a Personas Mayores (INPEA) y una adelantada en el estudio de los problemas de la ancianidad. Autora, entre otros trabajos, de La sociedad anciana (Siglo XXI-CIS, 1990) o La Institución social de la jubilación (Nau Llibres, 2001), Bazo considera que la sociedad española no se está preparando para responder adecuadamente a las situaciones que va a originar el acelerado envejecimiento de la población y alerta de una eclosión de casos de malos tratos a mayores.

Pregunta. Usted ha dicho que con los malos tratos a mayores puede ocurrir lo mismo que con el de las mujeres; que tenga que darse un caso como el crimen de Ana Orantes en 1997 para que se tome conciencia del problema.

Repuesta. Sí. Es un asunto que en todos los países cuesta reconocer públicamente. Se considera que son hechos aislados, privados, y no se ven como un problema social y político hasta que los medios de comunicación los airean.

P. ¿Hay casos suficientes para considerarlo ya un problema?

R. El Centro Reina Sofía de Valencia de Estudios sobre la Violencia ha recogido, a partir de estadísticas policiales, varios casos de muerte atribuibles a hechos violentos y no casuales. Pero la mayor parte del maltrato no es tan llamativo: es el trato negligente, el descuido en la alimentación, higiene y atención médica, los abusos económicos y los malos tratos psicológicos y físicos.

P. ¿Qué dimensión cree que alcanza el maltrato físico o psicológico en nuestro país?

R. En el estudio que realicé en 2000 en cinco municipios de El País Vasco, Canarias y Andalucía salió que alrededor del 5% de las personas mayores [de 65 años] lo sufre; en el 75% de los casos, por parte de sus familiares. Y en los estudios internacionales surge ese mismo porcentaje.

P. ¿Cómo puede detectarse?

R. En el caso del maltrato infantil los servicios sociales y sanitarios ya disponen de un protocolo que da al especialista referencias para detectarlo. Pero nos faltan esas pautas para los mayores; para valorar si es cierto que el anciano se ha caído tres veces por las escaleras, si los golpes y moretones se los ha hecho sin querer o si su retraimiento se debe a algún tipo de abuso.

P. ¿Por qué no se dispone todavía de ese protocolo?

R. Entre la Sociedad de Geriatría y el Imserso están elaborando dos, uno para servicios sanitarios y otro para los servicios sociales, pero no terminan de salir. Deben ser de aplicación general.

P. La cifra de mayores de 84 años se ha multiplicado en España por 2,3 en los últimos años, mientras que los servicios sociales no crecen igual. ¿Ve inminente el riesgo de crisis de cuidados que viene anunciando?

R. Ese riesgo existe en todos los países occidentales, pero el caso de España es paradigmático en esto. Es un país tradicional en cuanto a valores familiares. La gente sigue pensando mayoritariamente que la obligación de atender a los mayores es de los hijos. Pero estos valores se están modificando y van acompañados de cambios muy profundos en la familia y de la incorporación masiva de la mujer, la tradicional cuidadora, al mercado laboral. Y aumenta exponencialmente el número de personas que pueden necesitar cuidados. De ahí que no sea exagerado decir que estamos en puertas de una crisis en los cuidados a la población anciana.

P. ¿Cómo se puede afrontar?

R. En alguna medida, ya se está haciendo, aunque observamos notables desigualdades entre autonomías, e incluso dentro de ellas.

P. ¿Ve inevitable una privatización de los servicios?

R. En parte sí. Porque el modo tradicional basado en la familia no va a ser viable. Cada vez se va más hacia una fórmula mixta o a tres: el Estado, los servicios privados y la familia. Y junto a ello, el voluntariado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de abril de 2004