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Crítica:LIBROS

El reto de unos bancos sin ánimo de lucro

El concepto de economía social difiere de unos países a otros. En 1989, la Comisión Científica del CIRIEC-España impulsó una definición que comprende al "conjunto de empresas privadas creadas para satisfacer las necesidades de sus socios a través del mercado, produciendo bienes y servicios, asegurando o financiando y en las que la distribución del beneficio y la toma de decisiones no están ligadas directamente con el capital aportado por cada socio, correspondiendo un voto a cada uno de ellos. La economía social también incluye a las instituciones sin fines de lucro"... Por su parte, el Comité Consultivo de la Comisión Europea de las Cooperativas, Mutualidades, Asociaciones y Fundaciones (CMAF) incluye de forma expresa, entre las entidades integrantes de la economía social, a las "cooperativas, mutualidades, mutuas, asociaciones, fundaciones y sociedades laborales".

Banca cooperativa y economía social en Europa

Varios autores

Unión Nacional de Cooperativas de Crédito

ISBN 84-932428-4-5

El caso es que la banca cooperativa ha desempeñado tradicionalmente un papel de primer orden en la financiación de las organizaciones empresariales adscritas a este amplio campo de la actividad económica, y está llamada a seguir ofreciendo este soporte indispensable para la construcción europea, en el nuevo entorno competitivo y globalizado.

La heterogeneidad de la banca cooperativa europea, así como la diversa concepción y el grado de desarrollo de la economía social en cada país, demandaban una obra como la presente, que aglutinase y relacionase ambos elementos, contando para ello con la participación directa de las organizaciones representativas y expertos en la materia.

Esta obra colectiva, pues, ofrece una visión actual y prospectiva de la banca cooperativa y de la economía social europea, partiendo de la premisa fundamental de su tradicional

vinculación y de la necesaria cooperación para afrontar los retos del futuro. Se analizan, así, los modelos de Alemania, Austria, España, Finlandia Francia, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia y Portugal.

La aportación española corre a cargo de Ricardo J. Palomo Zurdo, director del Departamento de Empresa de la Universidad San Pablo-CEU y del Grupo de Estudios e Investigación en Economía Social GEIES-CEU. Palomo Zurdo considera que en un contexto como el actual de vigorosa competencia financiera y con escasas situaciones de aislacionismo o de "exclusión financiera", las cooperativas españolas de crédito compiten con bancos y cajas de ahorro en el negocio de la intermediación y de los servicios financieros, aunque el sometimiento de las cooperativas de crédito a las normas que regulan la actividad bancaria, así como la creciente dificultad de diferenciación con otras entidades de crédito, restringen en cierto modo su capacidad para desarrollar su actividad con atención exclusiva a su finalidad social originaria, que, por otra parte, se ha redefinido en los últimos años.

Y es que la doble necesidad de obtener economías de escala mediante una mayor dimensión y de tener mayor presencia internacional, intenta hacerse compatible con la consecución de un mejor servicio y un mayor beneficio para los socios. Por tanto, se plantean el reto de conjugar en su actividad una estrategia global con una táctica local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de abril de 2004