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Signos

Un gran emperador romano

La Fundación José Manuel Lara evoca la figura de Adriano con la publicación de un libro

El emperador Adriano (Itálica, 76-Baia, 138) es uno de los personajes más extraordinarios de la Historia de Roma. La célebre novela de Marguerite Yourcenar que lo tiene como protagonista contribuyó a reavivar su memoria en el siglo XX. La Fundación José Manuel Lara acaba de publicar el libro Adriano Augusto, que recoge las aportaciones que sobre este emperador realizaron distintos especialistas en un congreso organizado por la Universidad Pablo de Olavide y celebrado en Sevilla el pasado año. Los responsables de la edición de la obra son los profesores Juan Manuel Cortés y Elena Muñiz.

En el libro figuran las colaboraciones de expertos tan destacados como Domingo Plácido Suárez (Universidad Complutense); Antonio Caballos (Universidad Hispalense); Anthony R. Birley (Vindolanda Trust); Susan Walker (Museo Británico de Londres); Anthony J. S. Spawforth (Universidad de Newcastle), Pilar León (Universidad Pablo de Olavide); Benjamín Isaac (Universidad de Tel Aviv); y Carlos García Gual (Universidad Complutense), entre otros. Se trata, pues, de un conjunto de aportaciones que establecen un jalón importante en el campo de las biografías de emperadores romanos.

Juan Manuel Cortés, decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Pablo de Olavide, presentó ayer el libro en la sede de la Fundación José Manuel Lara, en Sevilla. Ignacio F. Garmendia, editor de la Fundación José Manuel Lara, y Jaime de Vicente, representante de la Fundación Caja Rural, acompañaron a Cortés.

El decano, que aporta un trabajo al libro (Un nuevo gobierno, una nueva base social), abogó por establecer "el lazo que una" al público con la Universidad. Libros como Adriano Augusto son, a su juicio, un elemento importante en esta aspiración.

"Hemos conseguido una cosa difícil: que el libro presentara unidad. No es una obra deslavazada", añadió Cortés. El libro analiza la figura del emperador romano "en todos los frentes: orígenes, viajes, labor de gobierno, la Itálica de Adriano, vinculación con el mundo griego, el problema judío y la sublevación judía, la construcción del personaje de Adriano en la novela escrita por Yourcenar...", según detalló el decano de la Facultad de Humanidades.

Mundo mediterráneo

Adriano fue uno de los grandes emperadores de Roma. Contribuyó a marcar el nuevo rumbo del mundo mediterráneo siguiendo la estela de otros grandes emperadores como Augusto y Trajano. Sin embargo, su figura ha caído hasta tiempos muy recientes en un cierto olvido de las grandes publicaciones científicas. En esto quizás influyó su propia personalidad. Adriano fue muchas cosas a la vez: un gran general que renunció a continuar la política de expansión de su predecesor; un convencido del carácter público de su poder que acentuó los aspectos autocráticos de la institución imperial; un enamorado de la cultura griega; un viajero incansable que recorrió el imperio como ningún emperador lo había hecho hasta entonces con el objetivo de conocer sus dominios para perfeccionar su gobierno y saciar su sed de conocimiento...

Adriano -al igual que Trajano, su antecesor en el trono- procedía de Hispania. "Las oligarquías de Hispania abandonaron pronto sus tradiciones a favor de la cultura del dominador. Los dos primeros emperadores que no son italianos son de aquí", explicó Cortés. El aceite de oliva producido en la Bética fue decisivo en esta tendencia política. "Los grandes productores se convierten en personajes de importancia fundamental. Familias béticas acceden al Senado y al poder imperial. Trajano y Adriano son impensables sin la producción del aceite", agregó el decano.

Trajano y Adriano trajeron también aires de renovación en unas élites romanas caracterizadas por su gusto por la vida cómoda y el lujo. Todo esto "fue sustituido por el nervio de la provincia". "Adriano fue un excelente general. Y fue un emperador pacífico porque conocía la guerra", concluyó Cortés.

El célebre historiador británico Edward Gibbon (Londres, 1737-1794) escribió: "En el siglo II de la era cristiana, el Imperio de Roma comprendía la parte más hermosa de la Tierra y la porción más civilizada de la Humanidad". En buena medida, esa situación había sido obra de "la virtud y habilidades" de Adriano.

Cortés también presentó el ciclo de conferencias Del Coliseo al Vaticano. Claves del cristianismo primitivo, que se celebrará entre hoy y el viernes en la sede de la Fundación Caja Rural (calle Murillo, 7).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 2004