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Reportaje:LOS PROBLEMAS DE LA VIVIENDA

Años suspirando (y pagando) por un hogar

Compraron una vivienda y les dieron una fecha de entrega que sistemáticamente se va retrasando. Entretanto, se ven obligados a vivir con sus padres o en un piso de alquiler mientras están pagando unas viviendas que no llegan.

José Luis Sánchez (37 años); su mujer, Sandra Becerra, y el hijo de ambos, de apenas 16 meses, viven en casa de una amiga. Ésta les ha alquilado una habitación por 300 euros al mes. Pero también pagan otros 330 euros mensuales por una casa en el ensanche de Vallecas que empezaron a costear en 1999. Se la tenían que haber entregado en 2002..., pero aún no se ha empezado a construir. "Lo último que he oído es que nos entregarán la vivienda para 2006, pero yo ya no me creo nada", comenta amargamente José.

Una vivienda de protección pública ha subido de 111.000 a 174.000 euros

En los nuevos barrios de Vicálvaro vivirán tantas familias como en el resto de los PAU

Hasta que nació su hijo, Sandra y José Luis estaban en casa del padre de ella. Compartían vivienda con su hermana y los dos hijos de ésta. Con un nuevo miembro en la familia, cuya llegada coincidió con la fecha en que les tenían que haber entregado su nuevo hogar en Vallecas, ya no cabían en esa casa, asegura Sandra. Ésta, empleada en un gimnasio, y su marido, cocinero de profesión, ya no se creen nada de lo que les cuentan. Licencias de obra, juntas de compensación, fechas de entrega y precios terriblemente oscilantes...

También en 1998, otro futuro vecino del ensanche de Vallecas, que prefiere no dar su nombre, empezó a pagar una casa de protección pública -su precio lo fija la Administración y es más bajo que el del mercado- de 100 metros cuadrados. Pagó una señal de 720 euros y empezó a desembolsar una mensualidad de otros 300. En aquel momento, pensaba que compraba una vivienda de 111.000 euros, pero finalmente va a pagar casi 174.000 euros.

La Comunidad de Madrid fija el precio de estas construcciones protegidas, pero lo hace cada año aplicando las subidas del IPC (Índice de Precios al Consumo), y el que vale es el precio del año en que se empiezan a edificar. "Ya en 2002 nos dijeron que se retrasaba la entrega hasta finales de 2003, pero aún no se ha empezado a construir", se queja.

En algunos de los nuevos barrios, el Ayuntamiento concede una licencia de simultaneidad, es decir, se pueden empezar a construir las casas antes de que esté terminada la urbanización -infraestructuras de alcantarillado, alumbrado público, gas, etcétera-, que tiene que llevar a cabo la junta de compensación. No es el caso de la zona del nuevo barrio vallecano en la que estará la casa de un hombre que ronda los 35 años y que vive en casa de sus padres.

"Mi sueño era emanciparme antes de los 30", suspira Juan Fernández. Ya tiene los 30 años y sigue viviendo con sus padres, aunque tiene una casa esperando en el ensanche de Carabanchel. Le va a costar 168.000 euros, de los que ya ha pagado 30.000, y está terminada desde hace meses. Pero aún no puede vivir en ella: no cuenta con la licencia de primera ocupación porque no están concluidas las obras de urbanización. "Yo no tendría por qué saber lo que es una urbanización de terrenos o una junta de compensación", señala. Pero se lo sabe de memoria.

Su promoción no tiene nada que ver con la gestora del presidente de la junta de compensación, Manuel Dapena, que tiene el mayor porcentaje de parcelas en la unidad de ejecución 2 del PAU de Carabanchel. Pero Fernández asegura que por culpa de esta junta no puede ir a vivir a su nueva casa. "Creemos que está retrasando la urbanización para beneficiarse", se queja. Por este motivo, y por el deterioro del proyecto del ensanche en cuanto a zonas verdes y equipamientos, Fernández está integrado en la Plataforma PAU de Carabanchel.

Nuria Fernández tiene 31 años y también vive con sus padres hasta que le entreguen la casa de protección pública de 60 metros cuadrados que lleva pagando desde hace cuatro años. "Se supone que lo máximo que se puede abonar hasta que te entreguen la vivienda es el 20% de su precio", comenta. Ya lo ha pagado, pero todavía no se han empezado a edificar los nuevos barrios de Vicálvaro donde pretende vivir Nuria. No es exactamente un programa de actuación urbanística (PAU), pero en los nuevos ensanches de Vicálvaro -Berrocales, Cañaverales, Los Ahijones y Los Cerros- también hay desde hace años 70.000 familias a la espera de sus casas (casi tantas como en los seis PAU juntos).

Cuando Nuria compró su piso, le dijeron que la entrega sería en 2005. Ahora le han asegurado que será en 2007, pero no se lo cree. Todavía no le han aplicado ninguna subida del importe, pero sabe -de esto sí está segura- que lo harán. Su casa es de protección pública, por lo que el precio lo fija la Administración, pero el importe no será el mismo ahora que en 2000.

El retraso en la entrega de su casa no es el único problema de Luis Serrano (29 años), ya que es uno de los afectados del posible cierre de la fábrica de Nissan de Madrid. Él no vive con sus padres. Paga cada mes 660 euros de alquiler. A esto hay que sumarle otros 36.000 euros que ya ha abonado por su nueva casa en uno de los ensanches de Vicálvaro.

Yolanda y su pareja decidieron en 2001 comprar una casa. "Estuve mirando una de segunda mano, y podía acceder a una de 70 metros entre 78.000 y 84.000 euros". Si eran nuevas, entre 78.000 y 132.000. Se decidió por éstas. "Pero si lo llego a saber..", se queja. "Ahora estamos en un callejón sin salida: no sabemos si tendremos las viviendas que compramos, mientras que esos pisos de segunda mano que estuvimos mirando en 2001 ahora valen 180.000 euros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de marzo de 2004