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Seis palestinos mueren en un atentado suicida en Gaza

Al menos seis palestinos, dos de ellos policías, murieron ayer en la frontera de Erez, al norte de la franja de Gaza, en el transcurso de un doble ataque suicida perpetrado contra el puesto militar israelí. La operación fue reivindicada en un comunicado conjunto por Hamás, Yihad Islámica y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, vinculada al partido Al Fatah. Éste es el tercer ataque suicida que los radicales palestinos llevan a cabo contra Erez en poco menos de dos meses.

El atentado, uno de los más sofisticados de esta Intifada, fue protagonizado por un comando muy disciplinado y entrenado que, a bordo de tres vehículos todoterreno, pintados y transformados como si fueran jeeps del Ejército israelí, trataron de franquear todos los controles y llegar hasta la terminal fronteriza de Erez ya en suelo de Israel, por el que pasan obligatoriamente los visitantes extranjeros, la prensa y el personal diplomático, con la intención de atentar contra los soldados que aseguran la administración del puesto y tramitan la documentación de los que pasan de un lado a otro.

Los controles de vigilancia palestina, situados al otro lado de la frontera, lograron, sin embargo, detener a dos de los vehículos, cuyos conductores, según versiones israelíes, prefirieron inmolarse antes que rendirse a las fuerzas de seguridad propias, provocando la muerte de dos policías palestinos y heridas a otras 15 personas. Fuentes palestinas afirman, sin embargo, que estos muertos y heridos fueron provocados por un misil lanzado por un helicóptero de combate israelí que había acudido en apoyo de los soldados.

Cierre de los territorios

El comando logró que el tercer todoterreno llegara hasta la puerta de la terminal de Erez. Una vez allí, un combatiente saltó al suelo y con su fusil automático disparó contra los soldados, quienes repelieron la agresión y mataron a los dos asaltantes, según aseguró el general de Brigada israelí Gadi Shamni. Ningún soldado israelí sufrió daños.

Paradójicamente, este ataque se produjo mientras en Israel se celebraba la fiesta religiosa del Purim, o carnaval judío, en el que millares de personas, especialmente niños, suelen disfrazarse y desfilar por las calles. Con ocasión de estas fiestas, las autoridades israelíes habían cerrado totalmente los territorios de Cisjordania y Gaza, y desplegado una estricta vigilancia en las ciudades, sobre todo en Jerusalén. Estos rígidos controles militares provocaron ayer la indignación de millares de palestinos de Cisjordania, que quedaron bloqueados en los puestos militares de Kalandia y A Ram, en la carretera principal que conduce desde Ramala a Jerusalén. Los soldados del puesto de A Ram lanzaron granadas de gas contra centenares de personas cuando trataban de romper el bloqueo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de marzo de 2004