Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La 'infrachabola' de Abu

400 inmigrantes subsaharianos malviven en un asentamiento de Mazagón (Huelva) a la espera de conseguir trabajo en la fresa

La choza en la que vive Abu no es, ni siquiera, una chabola.Un trozo de plástico sujeto con cordeles a los pinos y unas cuantas mantas sobre el suelo. Abu duerme con cuatro compañeros en esta infrachabola.

Como Abu, hay unos 400 inmigrantes subsaharianos acampados en un pinar cercano a Mazagón (Huelva). Subsisten con la única ayuda de Cáritas, Cruz Roja y Andalucía en Acción. Ellos no pueden trabajar en la campaña de recogida de la fresa; ellos no tienen papeles.

La historia de Abu no es muy diferente a la de los cientos de inmigrantes subsaharianos que vagan desde hace días por los alrededores de los plásticos. Pero si se tiene algo de tiempo para escuchar, Abu la cuenta.

Tiene 24 años y dice que es de Mali. Realmente, la mayoría de los que viven en el asentamiento cuenta que es de este país centroafricano: Mali no tiene ningún tratado de repatriación con España y la Guardia Civil no los puede expulsar.

Abu lleva dos años y medio en el limbo: con una orden de expulsión y sin papeles. "No tengo dinero para volver a mi casa". Desde hace 16 días vive acampado, entre basura y desechos humanos, a menos de 20 metros de una plantación de fresas. Cuando pronuncia la palabra "trabajo" gira la cabeza hacia los plásticos.

Todos los días recorre los campos de fresas en busca de un tajo. "Nos dicen que hace mucho frío y que todavía no hay trabajo para nosotros".

La campaña de recolección comenzó hace, aproximadamente, una semana en Huelva. Pero Abú y sus compañeros sin papeles no forman parte de los 22.000 inmigrantes de la Europa del Este que están llegando con contratos en origen; 8.000 más que el año pasado.

José Manuel Romero es el presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fresa de Huelva (Freshuelva). Cuenta que a los indocumentados "no se les puede dar trabajo", que su "organización prohíbe su contratación". La legislación española también. "Aunque nos dan pena, la verdad es que no se les ha llamado", dice. Pero cientos de ellos ya están en Huelva, y cada día llegan más.

Abu señala a una de las chozas del campamento de Mazagón: "Ellos son los últimos que han llegado". Son cinco y acamparon en la noche del miércoles en el pinar. La mayoría vienen de la provincia de Almería. Allí, el trabajo en los invernaderos se ha estabilizado y los inmigrantes ya no tienen empleo. Mercedes de la Torre, una de las voluntarias de Cáritas que le lleva comida y mantas, dice que los están trayendo en autobuses desde Almería.

Abu también vino de Almería, pero no lo trajeron, se vino él solo porque le contaron que podía haber trabajo. Pero no lo hay. Las mañanas las utiliza para recorrer los campos y preguntarle a los "jefes" si pueden hacer algo. A mediodía, vuelve al asentamiento y come lo que encuentra o lo que les dan las organizaciones humanitarias. De momento, ninguna institución oficial se ha hecho cargo de ellos. Manuel Chaves, el presidente de la Junta de Andalucía, ha anunciado que en los próximos días se convocará la Mesa de la Inmigración.

Mercedes, la voluntaria de Cáritas de Mazagón, se muestra esperanzada y cree que, finalmente, el Gobierno autonómico se ocupará de ellos, como ocurrió el año pasado. Pero, según cuenta, los inmigrantes llevan acampados desde las navidades y cada día llegan más.

Hasta el momento, se han detectado dos grandes asentamientos en la provincia de Huelva: el de Mazagón y otro con 90 subsaharianos en los alrededores de Lepe.

300.000 toneladas

El asentamiento de Mazagón está rodeado por un campo de plásticos gigantesco. Esta plantación forma parte de las 7.000 hectáreas de fresa cultivada que hay en Huelva.

José Manuel Romero, el presidente de Freshuelva, estima que este año saldrán de las tierras onubenses unas 300.000 toneladas de oro rojo; 15.000 más que el año pasado. La provincia de Huelva es el segundo productor mundial, por detrás de California, y el primero de Europa. El 35% de las fresas que se recolectan en el continente vienen de aquí. El destino de la fresa de Huelva está vinculado al consumo en España y en Alemania; el 40% del fruto producido aquí se consume en el país germano.

Las cifras son impresionantes. Pero esto son sólo números que Abu no conoce. Él solamente quiere algo de trabajo para poder mandarle dinero a sus padres, que viven solos en Mali. Abu tiene cuatro hermanos, y a todos les impresionaron las imágenes que vieron en televisión de la forma de vida en Europa. Así que emigraron.

Abu atravesó media África y llegó a Marruecos. Fronteras y controles. Por fin, consiguió estar a las puertas de Melilla. Una noche, con un grupo de compatriotas, rompió la verja metálica que le separaba de Europa y la atravesó. Después de pasar unos días en la ciudad autónoma, consiguió colarse en un barco que iba a Málaga. Ya estaba en la Península.

Pero esto no es lo que esperaban. Abu se encoge de hombros, extiende las manos y se pregunta: "¿Esto es Europa?".

La sonrisa de Usman

Es difícil que Usman Sia pierda la sonrisa. Aunque se le pida que pose para una fotografía.

A Usman, un inmigrante de Mali que lleva dos años en España, le da algo de miedo que su cara aparezca impresa en los periódicos.

Según afirman muchos de los subsaharianos que viven en el campamento de Mazarrón, la Guardia Civil les ha amenazado con expulsarlos si sale "algún plástico" bajo los que duermen en la prensa.

Quizás por eso, hace unos días algunos fotógrafos y operadores de televisión no fueron muy bien recibidos en el asentamiento.

Abderrahman Essadi es el presidente de Andalucía Acoge, una ONG que trabaja para mejorar las condiciones de vida de los inmigrantes. También opina que la "policía limpiará la zona" si aparecen en los medios de comunicación. Afirma que "ellos necesitan trabajo, documentación y alojamiento, y no más miedo".

Abderrahman Essadi sostiene que "aunque los expulsen, [los inmigrantes] siempre vendrán". Dice que la Ley de Extranjería aprobada por el Gobierno del Partido Popular es ineficaz porque, entre otras cosas, no evita el efecto llamada: "Este año han llegado más pateras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de marzo de 2004

Más información